Añez, de 61 años, quedó atrapado en el quinto piso con un mueble que le aprisionaba la pierna. "Estaba inclinado con la cabeza hacia abajo y los pies hacia las ventanas. El tobillo me estaba doliendo. Cuando intenté sacarlo, no podía". Al descubrirse rodeado de cemento, se aferró a la luz que entraba por la ventana. "Vi el cielo y lo más impresionante fue la cantidad de pájaros y el sonido. Esa imagen no se me va a olvidar nunca".