Situado en las montañas del centro de Eslovaquia, el diminuto pueblo de Vlkolínec es una aldea medieval de postal, con más casas que habitantes. Gracias a su distintiva arquitectura, Naciones Unidas incluyó este asentamiento muy bien conservado en la lista del Patrimonio Mundial en 1993. Recientemente, algunos vecinos desean que el pueblo sea retirado de la lista.