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La muerte de dos reclusos con sospecha de Covid-19 en interior del penal de Morros Blancos, en Tarija, despierta la preocupación sobre la posible presencia del virus en el centro penitenciario. La situación llevó a aislar de manera obligatoria a 32 reos, según el reporte de los funcionarios de dicho establecimiento.

La directora de Régimen Penitenciario, Mariela Figueroa, dijo que, por ahora, no se puede establecer que fallecieron por Covid-19, mientras no se conozcan los resultados de las pruebas PCR. El primer interno murió el miércoles pasado y el segundo, el sábado reciente.

A las 32 personas aisladas se les realizarán pruebas rápidas para determinar si contrajeron o no el virus, las cuales están siendo asistidas por el personal del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Tarija.

“Desde marzo hemos tomado las medidas de bioseguridad al interior de la cárcel para precautelar la salud de cada interno”, afirmó la directora de Régimen Penitenciario en respuesta a denuncias de familiares de presos sobre el descuido al respecto.

El Ministerio de Gobierno implementó planes y estrategias para dar tratamiento médico a los privados de libertad en el interior de los centros de rehabilitación y, en coordinación con los delegados penitenciarios, se logró establecer espacios de aislamiento en diferentes sectores. Pese a esto, hay malestar entre los reclusos, quienes aducen que no son atendidos en condiciones óptimas.