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La autorización de la pesca a lo largo de las aguas del río Pilcomayo, en territorio boliviano, beneficia a más de 7 mil personas, entre pescadores, comercializadores y transportistas. Esta actividad volvió, desde el jueves pasado, en medio de estrictas medidas de bioseguridad por la pandemia del Covid-19 tras aprobarse la Resolución Administrativa Nro.061/2021 de la Gobernación de Tarija, que levantó la veda pesquera.

"Son 4 mil personas, entre ellos indígenas del pueblo Weenhayek, que sobrevivimos de la captura y entrega de especies piscícolas, ya que es un ingreso económico para nuestras familias", expresó el representante del Sindicato de Pescadores, Francisco Pérez.

El antropólogo y encargado del Sistema de Alerta Pilcomayo, Luis María de la Cruz, estimó que en territorio boliviano se benefician entre 7 mil y 8 mil personas de la actividad pesquera, tanto directos (pescadores) como indirectos (comercializadores, transportistas y otros sectores).

"Este año sobreabundan los peces. La disminución de la pesca del año pasado ayudó a cambiar la situación de degradación que venía dándose", afirmó de la Cruz. Sin embargo, recomendó que los Sindicatos de Pesca son los que deben fijar los precios y no los comerciantes minoristas y mayoristas.

La Ejecutiva Regional de Villa Montes, Karen Sánchez, dejó en claro que se mantendrá el protocolo técnico de pesca y se reforzarán los puntos de control a los camiones comercializadores de pescado.
Añadió que se exigirá el cumplimiento de las medidas de bioseguridad que es una obligación para toda la población, a fin de precautelar la salud pública.

Por otro lado, la entidad subnacional estableció tallas y pesos del sábalo y otras especies piscícolas para su comercialización.
"Sábalo de 35 cm, Dorado de 3 kilos, Surubí de 5 kilos, Boga de 35 cm y Bagre de 1/2 kilogramo", señala el comunicado oficial del Ejecutivo Regional.


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