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Cuando una botella retornable de plástico sale por primera vez al mercado le espera un ciclo que puede durar hasta 12 vueltas. Un día puede estar en medio de una celebración familiar y a los pocos días está nuevamente en la fábrica siendo esterilizado, controlado y recargado para volver a las mesas de los bolivianos. 

Con las botellas de vidrio pasa exactamente lo mismo, pero su ciclo llega a las 20 vueltas antes de ser reciclada para convertirse en una nueva botella o en otro producto. 

Cada día, más de 835.000 botellas retornables entre PET y vidrio ingresan a diario en las diferentes plantas embotelladoras de Coca-Cola Bolivia, con el objetivo de quedar en óptimas condiciones para volver a ser llenadas y regresar al mercado. En Santa Cruz retornan por día 220.000 botellas desde las tiendas de barrio y provincias.

Recreamos las vueltas que tiene la botella retornable de plástico, desde que sale de la planta por primera vez hasta su destino final antes de ser reciclada. Se sumaron al desafío de vivir más retornable 12 emprendedoras de tiendas de barrio, dueños de restaurantes, recicladoras, y personalidades de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, y afianzaron su compromiso con Un Mundo sin Residuos. 

En 2019, la compañía presentó la botella retornable de 2,5 bajo el lema 'Vivamos más retornables'. Ese mismo año entró en circulación la botella única retornable, ambas como parte de un modelo de economía circular. “Son envases que tienen un doble impacto positivo, para la economía de las familias bolivianas y para el medioambiente”, afirma Claudia Fernández, Gerente de Asuntos Públicos, Comunicación y Sustentabilidad de Coca-Cola Bolivia, Chile y Paraguay.

En Bolivia el 55% de las ventas de bebidas de la compañía se realizan en envases retornables de plástico y de vidrio. Esto significa un gran aporte al compromiso global de la compañía Coca-Cola por Un Mundo sin Residuos, que se propone recolectar y reciclar el 100% de los envases que salen al mercado para 2030.

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