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Cuando la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, planteó que con esa iniciativa se abría una oportunidad para que los países emprendan un nuevo camino para mejorar la vida de la gente.

Recordemos que esa agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen desde la eliminación de la pobreza hasta el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer y la defensa del medio ambiente. El Objetivo dos de esa agenda, propone poner fin al flagelo del hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, además de promover la agricultura sostenible.

En este último punto, promover la agricultura sostenible, un componente relevante es el control biológico: que consiste en una técnica de organismos vivos para disminuir el impacto generado por las plagas en los cultivos.

En esta área la universidad Zamorano ha venido capacitando a sus estudiantes de más de 20 países de Latinoamérica y El Caribe, en el desarrollo de organismos como bioplaguicidas, depredadores y parasitoides que contribuyen con el manejo integrado de plagas y la disminución del uso de agroquímicos. Este uso de enemigos naturales contribuye al control de plagas en diferentes cultivos y lo más importante es que no tiene ningún daño a la salud.

Toda esta creación de enemigos naturales se hace en el Laboratorio de Control Biológico de Zamorano, el mismo que apoya a los productos locales y regionales al incorporar la liberación de enemigos naturales como controladores biológicos de plagas en los campos de producción en Honduras y la región centroamericana, contribuyendo a la eficiencia agrícola y a la economía en general.