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Invertir en agronegocios en Bolivia es un negocio atractivo. Como cualquier otro emprendimiento, el agronegocio requiere del acompañamiento de un equipo legal especializado, pues además de los riesgos climáticos y ambientales propios de la actividad, se presentan otros factores de riesgo de naturaleza jurídica.

En general, se entiende como agronegocios a todo tipo de desarrollos empresariales para el campo, incluyendo principalmente la producción agrícola, la cría de ganado y la producción de equipos y productos agrícolas.

Los agronegocios se constituyen, por tanto, en un complejo espacio económico, en el que convergen inversiones de capital trasnacional en el conjunto de las actividades y sectores vinculados a la producción, distribución y comercialización de productos agropecuarios.

En efecto, al presente, esta actividad ha evolucionado, pasando de la empresa agropecuaria tradicional, generalmente familiar, a empresas comerciales altamente especializadas y sofisticadas, cuyas necesidades especiales precisan de un equipo legal interdisciplinario que brinde un soporte sólido para un correcto desempeño de la empresa.

Asimismo, la actividad de Fusiones y Adquisiciones (M&A) en el sector de agronegocios sigue una tendencia positiva de crecimiento, a pesar de los efectos económicos negativos de la pandemia por el Covid-19, dando pie a inversiones extranjeras cuya mirada se dirige hacia Bolivia. Estas actividades corporativas complejas requieren del despliegue de auditorías legales due diligence y optimización de estructuras corporativas, así como también de asesoramiento permanente en las actividades cotidianas empresariales, previniendo potenciales riesgos que representen pérdidas.

Por otra parte, el aspecto laboral en materia agroindustrial no es un tema menor, pues requiere de un sólido conocimiento en aplicación de contratos de estación que se ajusten a las características particulares del sector. Una mala administración de los asuntos laborales podría generar contingencias serias para las empresas dedicadas a este rubro.

De acuerdo a estimaciones realizadas por las Naciones Unidas, en el año 2050 habrá 9 mil 700 millones de habitantes en el planeta; es decir, 2 mil 600 millones de personas más que en la actualidad, por lo que la inversión en agronegocios se constituye en una gran oportunidad de negocio para atender una necesidad de la población mundial; más aún, en el contexto de la globalización de los mercados, que exige desarrollar planes y acciones que permitan mejorar la competitividad, como requisito de la actividad económica, tanto con acciones privadas como por las auspiciadas desde el Estado.

En síntesis, la necesidad de contar con acompañamiento legal interdisciplinario que oriente las actividades de agronegocios es innegable, debiendo tener un adecuado encuadre integral de dicha actividad y sólidos conocimientos jurídicos, principalmente en derecho agrario; adquisición y saneamiento de tierras; autorizaciones y licencias administrativas, sanitarias, aduaneras y ambientales; así como las operaciones y contratos propios aplicados a los agronegocios, asesoramiento que garantizará la inversión y minimizará los riesgos inherentes a dicha actividad.

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