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Son hermanos y gerentan Multiflex, una empresa que, con apenas cinco años de vida, va a la vanguardia de la industria de envases y bolsas de plástico en Bolivia y se reinventa con un nuevo producto: bolsas de polietileno a base de caña de azucar. Ambos hablan con una misma voz y ven su juventud como una ventaja para “llevar el rubro a la evolución que necesita”.

¿Cómo empezó Multiflex y cómo está en la actualidad?

Iniciamos hace algo más de cuatro años con la meta de abastecer bolsas valvuladas para nuestra otra empresa familiar, Multimix. En 2017 vimos mucha demanda en el mercado y la oportunidad de crecer en el rubro. Ampliamos la producción y diversificamos nuestra cartera de productos. Hoy hacemos desde bolsas basureras con cinta hasta todo tipo de empaques para alimentos. Tenemos una fábrica en el parque industrial en la que trabajan más de 40 personas, con una capacidad de producción de 120 toneladas, y atendemos a clientes de renombre como Hipermaxi, Ferrotodo, Ribepar y Casa Color, entre otros.

¿Cómo una empresa de plástico puede ser ecológica?

Ser jóvenes (Fernando tiene 29 y Gabriela, 31) es una ventaja que nos permite evolucionar fuera de lo convencional. Vemos el mundo y el cambio climático con otros ojos, eso nos ayuda a tener mayor visión de responsabilidad social, tratando de innovar con alternativas que aparecen en el mercado. Hicimos una larga investigación en busca del mejor producto ecológico que podíamos ofrecer y llegamos al polietileno a base de caña de azúcar.

Es un producto con impacto real en protección del medio ambiente, mantiene las características y propiedades del polietileno de petróleo, pero combate el cambio climático ya que retiene el CO2 de aire durante su proceso de fabricación y producción.

Elegimos este material porque la certificación mundial I’m Green asegura que su cadena de producción es ecológica. Las empresas que deciden usar este material en sus bolsas reciben la acreditación y el derecho a colocar el logo I’m Green en sus bolsas y publicidad para que el público sepa que está consumiendo productos de una empresa responsable con el medio ambiente.

¿Qué respuesta han recibido de los empresarios?

La gente ha tomado conciencia, especialmente por lo que hemos vivido en estos últimos meses. Se ve que hay más preocupación por el futuro. Cuando planteamos a nuestros clientes esta opción nos escucharon muy atentos y se interesaron mucho, siento que hace cinco años no nos hubieran abierto la puerta.

También es cierto que las empresas cuidan el centavo y utilizar este tipo de bolsas tiene un pequeño incremento en el costo. Pero le da valor agregado a la marca, al demostrar su compromiso con el medio ambiente bajo certificación internacional. Si los empresarios lo ven como una inversión en marketing, entonces les cierra el costo ya que significa un plus para su marca.

¿Cuál es la clave del éxito de Multiflex?

Calidad y tiempo de entrega son aspectos primordiales para nuestros clientes, es por eso que trabajamos cada día en cumplir con el mayor nivel de calidad en el menor tiempo posible.

¿En la industria del plástico se ve la necesidad del cambio?

Sí, es un cambio necesario y obligatorio. Hay mucho por hacer y entendemos que es un proceso. Por eso queremos dar el primer paso con una solución que combate el cambio climático, en un momento tan crítico. Tenemos muchos proyectos de recolección y reciclaje, que pronto vamos a anunciar junto a empresas con las que estamos firmando contratos para el polietileno verde.

 

Polietileno verde, un plástico amigable: Tiene la misma capacidad y posibilidad de uso que el plástico común, pero al ser producido en base a caña de azucar, cambia el uso de recursos no renovables (petroleo), por una fuente vegetal y renovable que captura CO2 en su proceso. La certificación internacional I’m Green, tiene un manual de uso de marca para que, quienes la utilicen, gozen de herramientas desde la comunicación para hacer saber a sus clientes el compromiso con el ambiente de su empresa.

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