Las marcas internacionales de apuestas suelen operar bajo una única estrategia y un conjunto común de principios de juego responsable. Sin embargo, la protección de los jugadores no funciona de la misma manera en todos los mercados. Está condicionada por la legislación, la infraestructura de pagos, la madurez digital, la solidez de la regulación, el papel de las apuestas presenciales, las actitudes de los jugadores hacia el juego y la magnitud del segmento ilegal.
Los resultados del International Player Safety Index, una iniciativa de investigación elaborada en colaboración con SBC Media y con el apoyo de 1xBet, muestran que la protección de los jugadores no puede disociarse de las realidades de los mercados locales.
En Europa Occidental, la normativa ya está bien consolidada, pero siguen existiendo retos. Alrededor del 60 % de los encuestados valoró la eficacia de la normativa en su mercado principal con una puntuación de 7 o más sobre 10. Sin embargo, el 43 % de los operadores se mostró insatisfecho con la calidad de las directrices sobre la protección de los jugadores, y otro 26 % no estaba seguro de si dichas directrices eran suficientes.
Lo que llama la atención es que ni siquiera un marco normativo bien desarrollado elimina los retos operativos. Aunque los operadores y los reguladores puedan compartir el objetivo de proteger a los jugadores, los diferentes requisitos que existen de un país a otro dificultan el establecimiento de una norma uniforme. En un mercado, la atención se centra en los controles de solvencia; en otro, en la autoexclusión; en un tercero, en la publicidad; y en un cuarto, en la supervisión financiera. Una marca internacional no debe limitarse a copiar las mejores prácticas, sino que debe desarrollar un modelo operativo específico para cada jurisdicción por separado.
América Latina presenta un panorama diferente. La región está pasando rápidamente de un modelo dominado por operadores extraterritoriales a modelos con licencia local, y la protección de los jugadores parece sólida en determinadas áreas. El estudio señala que el 84 % de los operadores encuestados realizan comprobaciones de “conozca a su cliente” (KYC), el 69 % utiliza la supervisión de la actividad en tiempo real y el 34 % recurre a la inteligencia artificial para identificar posibles riesgos relacionados con el juego.
Sin embargo, el avance tecnológico no subsana la principal deficiencia: los jugadores no siempre comprenden las herramientas diseñadas para protegerlos. En algunos mercados, el juego sigue considerándose no como un entretenimiento, sino como una forma de ganar dinero. En un entorno así, es necesario explicar en qué consisten los límites, la supervisión, la autoevaluación y la verificación. De lo contrario, los mecanismos de protección se perciben por parte del jugador como un obstáculo, en lugar de como parte de un entorno seguro.
El mercado africano pone de manifiesto una realidad diferente. El estudio describe la región como un espacio caracterizado por un desarrollo a dos velocidades: Nigeria y Kenia avanzan hacia marcos más modernos, mientras que otros países aún están desarrollando sus marcos normativos y de cumplimiento. Las apuestas minoristas, los pagos en efectivo, las redes móviles y la percepción de las apuestas como una vía para la mejora económica plantean retos adicionales.
Para una marca internacional, esto significa que la responsabilidad no puede resumirse en un único eslogan. En un mercado, es importante reforzar la protección basada en datos y la supervisión en tiempo real. En otro, es necesario explicar las herramientas básicas de protección. En otros lugares, los operadores pueden enfrentarse a una incertidumbre normativa, mientras que en otras jurisdicciones la atención sigue centrada en reducir la presencia de operadores sin licencia.
El mercado ilegal sigue siendo uno de los principales retos para el juego responsable. Los operadores sin licencia suelen competir ofreciendo condiciones sin restricciones: menos controles, acceso más rápido, bonificaciones más sencillas y menos supervisión. Para algunos jugadores, esto resulta más atractivo, sobre todo si no comprenden por qué los operadores con licencia aplican herramientas de protección.
Sin embargo, la ausencia de restricciones también implica la ausencia de muchos mecanismos de protección. Sin licencias ni supervisión externa, medidas de seguridad fundamentales como los controles de edad, las herramientas de autoexclusión, la supervisión financiera y los mecanismos de reclamación pierden gran parte de su eficacia. Por consiguiente, abordar el segmento sin licencia no es simplemente una cuestión de competencia. Es una cuestión de seguridad de los jugadores y del desarrollo a largo plazo del propio mercado.
En este contexto, los resultados del International Player Safety Index resultan especialmente valiosos. Este índice pone de manifiesto en qué ámbitos la regulación es eficaz, en cuáles la orientación sigue siendo insuficiente, qué tecnologías se están utilizando, en qué aspectos los jugadores carecen de formación y por qué no es posible promover el juego responsable sin abordar el segmento de los operadores sin licencia.
Para los operadores que operan en múltiples mercados, estos resultados refuerzan la importancia de combinar la concesión de licencias, la adaptación local, la protección de los jugadores, la educación y la investigación continua. El apoyo de 1xBet al International Player Safety Index refleja este enfoque más amplio para el desarrollo a largo plazo de los mercados regulados.
El juego responsable no es una solución válida para todos los casos. Se trata de la capacidad de mantener un principio común en distintos contextos: las apuestas deben seguir siendo una forma de entretenimiento, no se debe dejar que los jugadores se enfrenten solos a los riesgos, y el crecimiento no debe basarse en eludir las normas que hacen que el mercado sea más seguro.