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Viajar es conocer y tener nuevas experiencias, es disfrutar la vida. Pero sobretodo es mejorar significativamente tu salud física y mental. Sean vacaciones de lujo, como te las mereces, o salir con una mochila en la espalda, sin rumbo, te aporta una larga lista de beneficios.

Chau rutina, hola juventud 
Conocer calles, amistades y probar sabores nuevos es la puntita del iceberg para combatir la rutina diaria. Un viaje es la manera más sencilla de combatir el estrés, mal moderno que te agota, y que acelera el proceso de envejecimiento y te pasa una factura costosa.

Bienvenidas las nuevas ideas 
La rutina te cansa física y mentalmente. Si sientes que te cuesta dar con ideas creativas y distintas, lo mejor es hacer maletas y disfrutar de unas merecidas vacaciones.

Está comprobado que las nuevas experiencias y el descanso ayudan al cerebro a articular ideas y a encontrar soluciones fuera de la caja.

Un corazón sano y fuerte 
Tras poner un pie en el destino elegido, no paras de moverte. Incluso madrugar no es un problema. Te da más tiempo para recorrer el lugar y, sin darte cuenta, entre paseos, excursiones o nadar en el mar, haces ejercicio moderado, lo que mejora tu ritmo cardiaco.

Estimula tu cerebro 
Estar en un entorno nuevo te permite ser curioso, cuestionar, ampliar tus conocimientos, relajarte, tal vez aprender otro idioma.

Es una situaciones beneficiosa que te te da agilidad mental y te ayuda a prevenir enfermedades, como el mal de Alzheimer.

Llegan las nuevas ideas 
Como mencionamos la rutina no solo llega a cansar físicamente, si no también mentalmente, por ello no es extraño que cueste tener ideas creativas y distintas.

Entonces la mejor respuesta para hacerle frente a la falta de ideas y a ese agotamiento mental, es hacer maletas y disfrutar de unas merecidas vacaciones. Está comprobado que las nuevas experiencias, más el descanso ayudan al cerebro a articular mejor sus argumentos y a encontrar soluciones ingeniosas.

Más habilidades sociales 
Solo o acompañado, viajar estimula las habilidades psicosociales y a vencer la timidez.

Por necesidad o predisposición romperás el hielo para hablar con gente que no conoces. Te lanzarás a hacer amigos, que te dejarán gratas anécdotas e inolvidables recuerdos, y tal vez vínculos para toda la vida.

La vida más feliz 
Sí, desde que planeas el viaje anhelado tu sistema inmunológico libera endorfinas, esas hormonas de la felicidad que te permiten disfrutar más la vida y que contribuyen a reducir toda sensación de dolor.

Imagínate, en tu trayecto, solo, con tus amigos o familiares, vivir momentos que efectivamente te alegran la vida y te mantienen saludable. Tómate unas vacaciones, alista maletas y sal a vivir.

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