Escucha esta nota aquí

El atolón de Bikini, ubicado en las islas Marshall del océano Pacífico, fue el lugar donde se realizaron 23 pruebas de bombas nucleares en la mitad del siglo pasado y, como era de esperar, el lugar sigue siendo radiactivo. Pero la realidad superó las expectativas: un nuevo estudio encontró que, pese a que han pasado casi 60 años de la última detonación -que fue el 22 de julio de 1958- los niveles de radiación se mantienen y son mucho más altos de lo que se pensaba.

Cuando en 1946 el Gobierno de Estados Unidos convenció a los residentes de Bikini de abandonar sus hogares para el proyecto atómico, se les dijo que serían capaces de volver tan pronto como las pruebas nucleares terminen. De esa promesa han pasado 70 años, las islas siguen abandonadas y el regreso fue, una vez más, postergado, según informa el portal Huffington Post.

Un estudio publicado esta semana señala que el remoto atolón aún no puede ser habitado porque el nivel de radiación supera los permitidos por las normas mínimas de seguridad, aunque, ocasionalmente, se realizan viajes de buceos para pequeños grupos de turistas deseosos de explorar algunas de las playas más impresionantes del planeta.

Un grupo de científicos de la Universidad estadounidense de Columbia, que midieron la radiación gamma en seis islotes en la zona de las Marshall, determinaron que el 90% de la radiación proviene de cesio 137, identificable por la liberación de un electrón de voltios 0,662 mega de rayos gamma, según consta en las actas de la Academia Nacional de Ciencias, de EEUU, citadas en el portal de IFL.

Radiación en Central Park
Para hacer una comparación, los investigadores de Columbia hicieron mediciones en Central Park, el emblemático parque de Nueva York.
El estudio determinó que la radiación en ese lugar alcanza los 100 milirems por año, que es la medida máxima permitida para que un lugar se considere habitable.
"La radiación gamma de fondo en Central Park es sustancialmente elevada debido a la abundancia de granito en el parque", publican los investigadores en las actas, donde se explica que el granito a menudo contiene elementos radiactivos, como el torio.

La medición en Bikini alcanzó los 184 milirems anuales, mientras que las cinco islas restantes de Marshall no superan, cada una, los 40 milirems.
Los científicos destacaron que se necesita más investigación para determinar en cuánto tiempo el atolón de Bikini será seguro para el reasentamiento humano