Escucha esta nota aquí

La mañana arranca con una reunión de trabajo vía Zoom. Mientras, los dos hijos tienen marcadas ciertas horas para conectarse con su curso y repasar las actividades programadas del colegio. Es una mañana “normal”. Por la tarde, más liberados, cada uno conectará su teléfono o dispositivo para ver una película o distraerse con los dibujos animados para los niños. Eso sí, durante todo el día, las redes sociales son un constante campanilleo de mensajes.

El confinamiento ha convertido a muchas familias en ‘adictas’ de la conectividad. Pocos momentos del día logran separarnos de esa dependencia a la señal de wifi que se ha vuelvo una forma de salvavidas. Gran parte de las actividades del hogar, tanto las responsabilidades laborales como las opciones de entretenimiento, imponen la necesidad de contar con una buena señal de internet.

Mauricio Zelada lleva años vinculado al marketing digital. Como CEO de NETVANG, empresa boliviana especializada en consumo y publicidad digital, conoce los hábitos de consumo de la población. Su primer consejo siempre resalta la importancia de atender las normas de seguridad que se deben respetar en la navegación. “Se trata de evitar sorpresas no deseadas”, remarca Zelada, quien también se desempeña como catedrático en diversas universidades.

Los padres deben estar atentos, más que nunca, al uso que los menores hacen de internet”. La sugerencia de Mariano Cabrera, boliviano especialista en Marketing Digital y Tecnología, nace ante el incremento del tiempo que los niños y jóvenes pasan en internet. El entorno virtual se ha convertido en una compañía durante la cuarentena, pero también, se ha vuelto en un riesgo ante el incremento de hackers o personas maliciosas que aprovechan la conectividad ajena.

Los dos expertos consultados proponen unos consejos para utilizar de modo más racional el internet.

Uso moderado

Cabrera considera que “el tiempo libre que pasamos en casa es abundante y no se trata de estar pegado todo el día a internet”. La cuarentena ha creado momentos interesantes para convivir en familia. Para Zelada “es importante crear espacios para el uso de internet y otros donde puede quedar relegado”. La integración con el resto de la familia requiere una atención y contacto que no se logra en las redes.

Un propósito

El uso de internet responde a una meta u objetivo claro. La coyuntura, explica Cabrera, “plantea una oportunidad para aprender muchas cosas: cocinar, tocar algún instrumento, charlas y cursos virtuales. También es aconsejable cuestionarse qué pueden aprender los hijos y usarlo con ese fin”. Al marcar un propósito se está enseñando a los hijos a razonar y priorizar el uso. Bajo este criterio se evitará la saturación de la red y se generará un uso equitativo entre todos los integrantes de la familia.

Acompañar y supervisar

Cuando están en internet ¿qué hacen nuestros hijos? Esta inquietud aturde a muchos padres de familia que no siempre conocen los riesgos que acechan en la red. Para Zelada “es mejor educar en el buen uso antes que caer en controles restrictivos. Las prohibiciones despiertan la curiosidad y alientan el consumo irreflexivo de internet”. El acompañamiento en edades tempranas y las reglas consensuadas para la utilización forman parte de la supervisión familiar.

Una aplicación para unir a la familia

Integrar a la familia por medio de las aplicaciones permite romper la frontera de lo individual y lo colectivo. Al pasar más tiempo en casa, las tareas del hogar se convierten en una responsabilidad colectiva. Una ronda de ‘Preguntados’ o ‘Apalabrados’ ayudará en la asignación de las labores y la otorgación de pequeños premios. Otros juegos como el Ludo pueden servir para compartir momentos de encuentro. Sí, es cierto que el juego de mesa, no el virtual, aporta una sensación más emocionante. La aplicación digital se convierte en un recurso auxiliar.

Atención a la instalación de aplicaciones

La instalación de una herramienta o aplicación requiere una serie de permisos para el funcionamiento. El uso de la banca por internet también se ha incrementado, así como la navegación en portales poco seguros que ofrecen las últimas películas. Junto al mayor tiempo de uso de internet también incrementa el ataque de hackers o cuentas maliciosas. “Conocer los juegos que disfrutan los menores y acompañarlos durante las partidas permite a los padres identificar los contenidos y las interacciones que pueden generar en dichas plataformas”, sugiere Zelada. Desde los juegos online se crean comunidades “con gente desconocida”.

Alerta con las redes sociales

Los chats y las videollamadas funcionan incansables en estos días. Los jóvenes encuentran en estas redes una extensión de su vida social para reunirse con sus grupos. Sin embargo, “las redes ocultan amenazas como el ciberacoso o la ‘sextorsion’ que se ha vuelto en una forma de grave de atentado contra los menores”, alerta Cabrera. Recomienda que los padres asuman una función de guía y mantengan un diálogo abierto con sus hijos para detectar situaciones que puedan afectar al crecimiento emocional de los menores.

Apagar el internet

Se trata de vivir los momentos, sin necesidad de horarios, para integrarse más como familia. Desconectar el internet y dejar los equipos tecnológicos descansar. Conectarse con la familia para conversar, realizar alguna actividad conjunta y sentir el valor de la unidad. “Seguimos siendo seres humanos” sentencia Cabrera.