Escucha esta nota aquí

A la diabla, mojo de ajo, empanizadas o en caldo y mixiote, las ancas de rana se han convertido en una experiencia culinaria para todos aquellos que visitan con frecuencia la Laguna de Tecocomulco.  Se trata de un alimento muy nutritivo, ligero, con una textura más fina y muy pocas calorías y grasa, además es rico en minerales como yodo, magnesio, calcio y potasio, según señala el informador.com.mx

Situado a la orilla de uno de los humedales más grandes de Hidalgo, donde cada año llegan miles de aves procedentes de Canadá y Estados Unidos, el restaurante "El Embarcadero" ofrece la oportunidad de degustar este platillo preparado con diversos ingredientes de la cocina mexicana.

A simple vista, parecen unas  alitas de pollo, sin embargo, la primera experiencia de quienes prueban las ancas suele ser un tanto extraña al mirarlas sobre el plato; después todo fluye sin dar "un salto" por llevarlas al paladar.

Alejandra Méndez Cruz es cocinera de ese restaurante desde hace 14 años y se ha convertido en una de las mujeres más populares, gracias a su peculiar sazón que vierte en cada platillo de las extremidades traseras del anfibio. "Los comensales me han dicho que guiso muy sabroso y me piden no cambiar mi sazón, e incluso algunos me han sugerido irme a trabajar con ellos", expuso a Notimex mientras prepara la mesa y los utensilios para cocinar.

Dijo que la mayoría de sus clientes vienen a este lugar solo para comer ancas de rana, las cuales provienen del estado de Michoacán y llegan congeladas, limpias y listas para su elaboración.

Aunque los comensales asocian su sabor con la carne de pollo, Méndez Cruz aseguró que éste depende de cómo sean preparadas las ancas de rana, pues pueden guisarse al mojo de ajo, a la diabla, a la mantequilla, a la crema, empanizadas, en caldo o mixiote.

Gonzalo Escamilla López, encargado de los meseros de ese restaurante, recomendó acompañar la parte de la rana más carnosa y suculenta con una cerveza o michelada.

Reiteró que es uno de los platillos más demandados por quienes visitan la Laguna de Tecocomulco, ya sea para cazar patos y cercetas con el permiso correspondiente o solo pasar un rato agradable y en lancha con la familia.

Tan solo un sábado o domingo son preparadas unas 150 órdenes de ancas de rana por Alejandra Méndez y sus compañeros, quienes también esperan a los comensales con pato, mojarras, hueva de hormiga, chinicuiles, conejo, codorniz y diferentes antojitos mexicanos.

Comentarios