Escucha esta nota aquí

En realidad todavía no era Aquaman, sino el bárbaro Khal Drogo, esposo de Daenerys Targaryen (Emilia Clarke), en la primera temporada de Juego de tronos, cuando el actor Jason Momoa pasó apuros económicos extremos. Impensable para el hombre que llegó a convertirse en un sex symbol de Hollywood, pero él mismo contó que hubo una época en la que no conseguía trabajo.

"Quiero decir, nos moríamos de hambre después de Juego de tronos. No pude conseguir trabajo. Es muy desafiante cuando tienes bebés y estás completamente endeudado", le dijo a la revista InStyle, añadiendo que en esa época le costó pagar las cuentas de su casa en Los Ángeles (EEUU), donde vive junto a su esposa Lisa Bonet, expareja de Lenny Kravitz, y sus dos hijos.

No es la primera vez que Momoa habla de sus problemas económicos, en 2019 contó que llegó a estar tan arruinado que no podía tomar un avión para ir a su casa, en medio del rodaje de la serie basada en los libros de George R.R. Martin.

Aquaman al rescate

En 2016, tras ser elegido como Aquaman para la película Batman vs Superman: El origen de la justicia, su carrera comenzó a emerger del océano de las deudas. Llegó a convertirse en uno de los integrantes de La liga de la justicia y, finalmente, en 2018, el rey de Atlantis tuvo su propia película.

Ahora Momoa, de 41 años, no puede quejarse, lleva protagonizando dos temporadas de la serie See, de Apple TV+, y también aparecerá en la película Dune, en la que comparte créditos con otros grandes del cine. "Era 'Josh Brolin, Jason Momoa, Javier Bardem’ y yo estaba como, ‘Dios mío. No puedo creer que mi nombre estaba entre esos nombres'. Siento que todavía soy un niño, enloqueciendo", confesó sobre trabajar en la producción que se verá en 2021.