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Un día como hoy, pero hace un siglo nacía en la ciudad balnearia argentina de Mar del Plata uno de los mayores genios de la música del siglo XX, Astor Pantaleón Piazzolla. Era nieto de inmigrantes italianos, se crio entre Buenos Aires y Nueva York, ciudades que influyeron en su formación artística y que lo llevaron a ser el abanderado del nuevo tango, que cambió algunos paradigmas de este género que lo apasionaba. Interpretaba con virtuosismo el bandeón, integró varias orquestas, conoció personalmente a Gardel y trabajó para más de 40 películas, algunas de las que son consideradas obras de arte latinoamericanas.

Cuando Astor Piazzolla tenía seis años sus padres deciden irse a vivir a Nueva York, en busca de mejores días. El niño, al que ya le gustaba la música, se adaptó rápidamente a su nuevo hogar y al país. Aprendió fácilmente el inglés, asistía al colegio y debido a que tenía una deficiencia en una de sus piernas no podía jugar fútbol, otra de sus pasiones, por lo que dedicaba toda su energía y talento al arte musical, principalmente al tango, que estaba muy de moda en aquella época, cuenta el diario El País.



Su padre le regaló un bandoneón de medio uso, con el que se divertía todo el tiempo y demostraba tener una gran habilidad para su interpretación. Cuando tenía 13 años conoció personalmente a Carlos Gardel, quien escuchó algunas de sus composiciones y lo felicitó por las mismas. Lo invitó a integrar su orquesta y a realizar una gira artística, pero el padre de Astor creía que era muy chico para ello.

El espacio que estaba reservado para Piazzolla en el avión fue cedido a otro músico. Y fue justo ese vuelo el que se accidentó en Medellín y en el que murieron todos sus ocupantes, incluido Gardel y el hombre que reemplazaba al pequeño Astor. Ese hecho lo marcó por mucho tiempo y decía que su padre le salvó la vida no dejándolo participar en esa gira.

Vuelve a vivir a Buenos Aires donde se nutre de la cultura porteña popular, que lo llevan a componer varias piezas de tangos. Sin embargo sus canciones eran diferentes, alteraba los compases y los pasos del ritmo tradicional, por lo que la prensa la llamó el nuevo tango. Algunos decían que eran composiciones extraordinarias, verdaderas obras de arte musicales, que rompía con los paradigmas y ponía sus ritmos en otros contextos.



Sin embargo los compositores tradicionales, los tangueros ortodoxos no aceptaban los nuevos ritmos, decían que era armonía disonante, que estaban alterando la esencia de aquella música, que nacía en el corazón, recorría el cuerpo humano y terminaba en el cerebro.

Con su orquesta de tango Piazzolla se fue a París y desde ahí viajó a varias capitales europeas, como Londres, Berlín, Roma, Ámsterdam, Bruselas y Madrid. Recibió muchos elogios, decían que era el mayor genio del tango, que nadie como él para componer e interpretar tan bellamente ese género que nace en el Río de la Plata y que se universaliza con sus acordes de bandoneón, cuenta el portal Alemania Home

Regresa a Nueva York y luego a Buenos Aires, y así está en idas y venidas, con su orquesta Octeto y sus partituras, nuevas y viejas. En la capital argentina de a poco van aceptando sus tangos, un poco al ver que en Europa son muy valorados. Se habla del nuevo tango de Piazzolla, como un subgénero de esta corriente musical. Astor empieza a componer música para películas, trabaja con el cineasta argentino Fernando Solanas y crea varias piezas musicales para los filmes El exilio de Gardel (1985) y Sur (1988), ambas con notable éxito en festivales internacionales, sobre todo en Cannes y Venecia, donde reciben buena crítica y premios.



Se casó dos veces. Primero con Dedé Wolff y luego con Laura Escalada, quienes a su turno lo ayudaron en su carrera artística. Tuvo dos hijos, Diana (78) y Daniel Piazzolla (77).

Sus últimos años de vida los pasó en Buenos Aires, ciudad que amaba y que lo inspiraba. En 1990 sufrió una trombosis cerebral que lo postró en su cama hasta que falleció el 4 de julio julio de 1992, acompañado por su familia y escuchando sus tangos, que le fascinaban.



Astor Piazzolla, que hoy sería centenario, es autor de grandes e inmortales piezas musicales. Lo llamaron asesino del tango, y ahora es uno de los héroes argentinos. Imposible no citar Adiós nonino, Libertango, Estaciones porteñas, Suite del ángel, Le grand tango y María de Buenos Aires, que forman parte de la cultura universal, y que influyeran para que la Unesco declarase al tango como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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