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La vitamina C refuerza las defensas del cuerpo humano para prevenir resfríos y controlar las amenazas virales. Se acerca el invierno y repuntan los resfríos. Las defensas bajas debilitan el sistema inmunitario del organismo exponiéndolo a posibles enfermedades. Consumir alimentos ricos en vitamina permite al cuerpo protegerse y mantener un equilibrio saludable en la dieta.

Las frutas de temporada como el maracuyá, la acerola o la papaya resultan ricas en vitaminas C y D que refuerzan las defensas del organismo. Sus propiedades también ayudan a limpiar el cuerpo y mantener una alimentación sana y equilibrada. Además, al ser productos estacionarios, son frutas baratas y accesibles para el consumo masivo.

La ciencia explica la importancia de consumir vitaminas para elevar las defensas. El investigador norteamericano Adrian Gombart, discípulo del premio Nobel de medicina Linus Pauling, resalta la importancia de consumir alimentos con vitaminas C y D para ayudar al sistema inmunológico. “La vitamina C tiene funciones en varios aspectos de la inmunidad, incluido el crecimiento y función de las células inmunes y la producción de anticuerpos, Los receptores de vitamina D en las células inmunes influyen profundamente en la respuesta a las infecciones” destaca el estudioso de la Universidad de Oregon.

La papaya es una fruta muy común en Bolivia. Debido a su composición, resulta rica en azúcares de rápida absorción y baja en proteínas y grasas. Como la mayoría de las frutas, aporta fibras naturales que benefician tanto a la digestión como a la actividad cardíaca, por lo que resultan beneficiosas para combatir la obesidad, la hipertensión y otras afecciones cardíacas.

“La papaya aporta vitamina C en cantidades tan elevadas que 100 gramos de alimento cubren el cien por cien de la cantidad diaria recomendada para un adulto medio. ¡Aporta incluso más vitamina C que la naranja!”, señala Vanesa León García, miembro del Comité de Prensa de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de Madrid.

Otros beneficios de la papaya contribuyen a mejorar el organismo debido a sus propiedades diuréticas, antioxidantes y a su contenido de minerales como el calcio, magnesio o potasio.


El maracuyá se conoce también como la fruta de la pasión. Su aporte en vitamina A y C, además de contener hierro y potasio la convierten en una fruta imprescindible para la alimentación equilibrada. Su alto contenido de fibra permite mejorar el tránsito intestinal y protege al cuerpo de enfermedades gastrointestinales.

Los expertos recomiendan el consumo de maracuyá en las dietas que buscan bajar de peso. La fibra provoca una sensación de saciedad que permite controlar el consumo de otros alimentos. Sus propiedades ayudan a controlar el colesterol y la glucosa en la sangre.


La acerola pasa desapercibida por su pequeño tamaño. La intensidad de su color rojizo delata la vitalidad de esta fruta y sus múltiples beneficios. Está considerada como una de las frutas más ricas en vitamina C superando por mucho a cítricos como la naranja o el limón.

Sus propiedades antioxidantes también son manifiestas. Convierten a la acerola en un complemento ideal para evitar el envejecimiento de la piel. Al igual que todas las frutas fibrosas, contribuye a equilibrar el organismo y evitar enfermedades cardiovasculares.