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Sevilla. 07.38 de la mañana. A esa hora aterrizó en el aeropuerto de San Pablo el Solar Impulse II, el primer avión propulsado solo con energía solar que está dando la vuelta al mundo. Despegó de Nueva York, del aeropuerto JFK, a las seis de la madrugada del pasado lunes y ha tardado dos días y 20 horas en atravesar el Atlántico sin ninguna emisión contaminante.

"El futuro es limpio y es ahora. Tenemos que dejar atrás la contaminación", ha declarado el piloto Bertrand Piccard, recién llegado a Sevilla. Este proyecto, de iniciativa privada, pretende demostrar que la inversión en energías renovables tiene futuro.

A pie de pista le esperaba su familia, el equipo del Solar Impulse y su compañero de proyecto, André Borschberg, que hizo un tramo de cinco días seguidos de Japón a Hawai (Estados Unidos) en un etapa anterior. La expedición comenzó en marzo de 2015 desde Omán y ha continuado por India, Myanmar, China, Japón y Estados Unidos. "De Europa, elegimos aterrizar en Andalucía, en Sevilla, por la meteorología y por la apuesta que se ha hecho desde aquí a las energías renovables, queríamos que fuera un símbolo", ha destacado Borschberg.

El Solar Impulse II se mueve de día y noche exclusivamente con energía solar, ha sido visible desde toda la ciudad de Sevilla por el humo anaranjado desplegado por la patrulla Águila, integrada por seis cazas Eurofighter, que ha escoltado a la aeronave formando la bandera de España en el cielo. En contraposición al vuelo silencioso del avión solar, el ruido de los cazas a baja altura ha despertado a gran parte de la ciudad.

El aparato es un avión monoplaza realizado en fibra de carbono, con 72 metros de envergadura (mayor que un Boeing 747) y con un peso de 2.300 kilos (equivalentes a un coche familiar en vacío). Cuenta con 17.248 células solares desplegadas sobre sus alas y las cuatro baterías que almacenan la energía solar propulsan las hélices únicamente con energía limpia.

Este diseño le permite ahorrar una considerable cantidad de energía durante el día, que puede usar durante la noche, gracias a sus baterías. De hecho, según sus promotores, al no necesitar energías basadas en las fuentes fósiles, el Solar Impulse 2 tiene autonomía de vuelo ilimitada, de manera que teóricamente, según sus fabricantes, podría volar indefinidamente, ya que sólo estaría limitado por la resistencia física del piloto.