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En julio, la cantante Britney Spears presentó ante la Corte Superior de Los Ángeles (EEUU) un pedido para que su padre deje de ser su tutor legal. De inmediato, los seguidores de la artista, que hoy tiene 38 años, comenzaron el movimiento #FreeBritney (Liberen a Britney) denunciando que su ídola no puede manejar su dinero, usar las redes sociales, ni hacer absolutamente nada que no sea supervisado por James Spears.

Sin embargo, fuera de la viralización y tendencia generados por su fanaticada, no hubo buenas noticias para la cantante; al contrario, pues, según publica el medio de farándula TMZ, en los últimos días su propio abogado, Sam Ingham, ha comparado la incapacidad de Britney para firmar un documento con la de una persona en coma.

Todo sucedió cuando un juez solicitó la presencia de la 'princesa del pop' o un documento redactado por su puño y letra sobre lo que deseaba. "Soy la fuente exclusiva de información en los alegatos públicos sobre lo que quiere mi cliente", alegó el letrado.

Hace 12 años, James Spears solicitó la tutela legal de su hija y, al parecer, será por tiempo indefinido. El padre justifica esta decisión por una supuesta "incapacidad mental provocada por una demencia prematura". Las constantes internaciones de Spears en centros siquiátricos refuerzan estas justificaciones, además de los mediáticos incidentes con un paraguas y con una máquina de afeitarse.

Sin embargo, los seguidores de la intérprete de Baby one more time consideran que James Spears se está aprovechando del talento de su hija, pues, supuestamente incapacitada, no ha dejado de trabajar ni de generar dinero. 

Para seguir con la batalla, Lauriann Wright, abogada de su padre, pidió que "la señora Spears sea quien aparezca en la sala para que todos sepamos lo que está pensando".

Habrá que esperar el siguiente capítulo de esta disputa familiar.