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Aunque se fundó el 29 de septiembre de 1538, la fecha histórica que más se celebra en Chuquisaca es el 25 de mayo, cuando se recuerda que los doctores de Charcas, catedráticos y estudiantes de su famosa universidad, se revelaron contra el poder constituido y dieron un grito libertario, el primero en Sudamérica, con el que pedían libertad para estas tierras que dependían hasta entonces de la corona española.

Han pasado 212 años y para Chuquisaca, que después pasó a llamarse ciudad de Sucre, muchos aspectos no han cambiado, como su arquitectura de estilo colonial y neoclásica, que es uno de sus principales valores y atractivos.



Visitar esta ciudad, que actualmente tiene un poco más de 300 mil habitantes, es darse una escapada a la historia, volver más de dos siglos atrás, pues en sus calles, templos, conventos y casonas se respira pasado, y no solo nostálgico, sino también didáctico, del que se aprende lo que sucedió hace mucho tiempo, para mirar mejor al futuro.

El periodista sucrense radicado en Croacia, Vojko Cruz, dice que a la capital del Estado hay que verla como un tradicional museo, en el que se tiene que conocer sitios tradicionales como la Casa de la Libertad, la Catedral, la Universidad, La Recoleta, los conventos de San Felipe de Nery, Santa Clara o San Francisco de Asís, y se la debe recorrer a pie, por sus calles empedradas, ver sus casonas desde afuera, con sus balcones de madera.



Dice que entre dos y tres días son suficientes para hacer ese recorrido, dándose el tiempo para apreciar los monumentos y hasta los detalles de sus grandes puertas, que son verdaderas obras de arte.

Los sucrenses han tenido la visión de conservar su ciudad, y ese compromiso pasa de generación en generación. Cruz cuenta de que todos saben lo importante de preservar el patrimonio arquitectónico, de la identidad que les brinda como sociedad, por ello la preservan como un gran tesoro.



Vivian Lackovic, presidenta de los agentes mayoristas de viajes, dice que la ciudad de Sucre tiene tanto que ofrecer, que hay sitios importantes y hermosos que no siempre figuran entre los lugares ofertados tradicionales para visitar. Cita al Castillo de la Glorieta, situado en las afueras de la capital, que tiene un legado histórico muy importante, además de ser imponente visualmente. También nombra al cementerio, donde están enterradas grandes personalidades bolivianas, con hermosas muestras arquitectónicas.

Una vez en Sucre es casi imposible no participar de su bohemia, de sus noches llenas de arte. Existen varios locales, en pleno centro de la ciudad, que son casonas adaptadas para boliches, con pequeños escenarios donde se puede apreciar la diversidad del folclore boliviano, en danza, música, canto y poesía.



Gastronomía

Chuquisaca tiene una rica variedad de platos, todos ellos elaborados en base a carnes de res, cerdo, pollo y cordero, que mezclado con verduras y otros ingredientes hacen que se consiga una gastronomía diversa y sobre todo de buen sabor.

Para conocer la verdadera sazón de la cocina sucrense recomiendan ir al mercado central de la ciudad. Allí y en medio de una fiesta de olores se puede servir el tradicional chorizo chuquisaqueño, la fritanga, el mondongo, el karapecho, o la sulka, además de las tradicionales empanadas que se comen solo por la mañana.




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