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Son días de teletrabajo. Una parte de la casa se transforma para convertirse en improvisada oficina. Computadora y libreta acompañan las jornadas laborales. A través de la tecnología, la oficina sigue activa. Es momento de una pausa, ese café que nunca faltaba junto a los compañeros. La proximidad de la cocina anima.

Junto al café, se busca algo para picar. Unas galletas, o mejor un sándwich; total, está tan a mano… Las tentaciones, en forma de alimento, rodean el teletrabajo. Es tan fácil ‘pecar’. Si se agrega unas dosis de ansiedad a la situación, son muchas personas que buscan en la comida una forma de saciar las inquietudes.

Los hábitos alimenticios se modifican al pasar muchas horas en casa. “De vez en cuando podemos caer en la tentación, pero no puede convertirse en algo frecuente”, afirma Jesús Román, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de las Ciencias de la Alimentación.

El médico endocrinólogo cruceño, Douglas Villarroel advierte sobre el riesgo de “dejarse llevar” y descontrolar la alimentación en estos días.

Sugiere establecer una rutina y planificar las comidas: "Cuando tenemos una rutina normal, con horarios de las comidas, ayuda controlar el hambre y evitar el consumo de alimentos pocos saludables. Es mejor planificar con anticipación y hacer una lista de compras”.

Del mismo modo, y siguiendo el plan de alimentación propuesto, Villarroel insiste en evitar estar picando alimentos: "Si usted es de los que va a la cocina y come lo que ve simplemente porque está aburrido. Uno desea lo que ve, si tiene chocolate, galletas o papas fritas, es muy tentador, así que mejor esconda la comida chatarra y que lo saludable sea más visible”.

Nati Ramos, nutricionista y propietaria de Natu Life, orienta sobre algunos alimentos que debemos tener siempre ‘a mano’ para combatir la ansiedad. “Té, mates sin azúcar y agua saborizada, se convierten en la primera alternativa para saciar el apetito. Los frutos secos como maní o almendras también son un buen recurso. Las frutas, de todos los colores y mejor con cáscara”, alivia el apetito. Los consejos de Ramos, además de saciar la sensación de hambre, resulta una alternativa saludable.

Según avanza la cuarentena, la economía alcanza para menos productos. La elección de los alimentos que se incluyen en la lista de la compra requiere mayor atención para incluir suficientes nutrientes en la dieta diaria. “Lo mínimo que hay que comer para no llegar a la desnutrición es una fuente de proteínas todos los días (pescado, carne, huevos, nueces, frejoles, tofu); 2 a 3 porciones de lácteos todos los días (leche, queso, yogur o alternativas lácteas como la leche de soya); alimentos con almidón en cada comida (por ejemplo, pan, papas, arroz, pasta, cereales); cinco porciones de frutas y verduras cada día: tomar 6 a 8 vasos de líquido todos los días” recomienda el endocrinólogo como hábitos de vida saludable.

Un truco que se debe ejercitar para evitar caer en la tentación de comer dulce consiste en el control de la mente. En la medida que se logre distraer la mente “desviaremos la atención y la enfocaremos en algo diferente, alejando la mente del deseo de buscar comida”, explica Ramos.