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El termómetro ronda los 35 grados en un domingo soleado. Se siente el calor y la fatiga propia de un clima húmedo. Es tiempo de hidratarse, de refrescar el cuerpo para sobrellevar el bochorno.

El agua se ha convertido en el principal recurso para saciar la sed y recuperar los líquidos perdidos por el calor. Ocho vasos diarios o dos litros de agua es lo aconsejable. Pero si las temperaturas asfixian, no dude en agregar más líquido.

Y si ya se cansó de tomar uno tras otro vaso de agua, le dejamos cinco refrescos sencillos y caseros que también ayudan a hidratarse en tiempo de calor.

Limonada

Sólo se requiere limones, agua y endulzante. ¡Sencillísimo!

Como bebida brinda frescura, sacia inmediatamente la sed en tiempos de calor y conquista el paladar con su delicioso sabor. 

Antes de preparar el refresco, es aconsejable limpiar bien los limones con agua y, si quiere, un poco de desinfectante para vegetales. Después parta por la mitad los limones y  quite todas las semillas. 

A la manera tradicional, exprima las mitades a mano para obtener el jugo suficiente al que se le agrega agua fría, si quiere con hielo, para que suavice su contextura. Con un poco de azúcar, edulcorantes o miel se endulza a gusto. Unas hojas de alguna hierba aromática aportan sabor y vistosidad.

Otra forma de prepararlo, más rápida, consiste en introducir los limones pelados, mejor sin semilla, en la licuadora. Con agua fría, hielo y un endulzante, queda listo en cuestión de segundos.

Mocochinchi

Para disfrutar un buen mocochinchi se requiere paciencia para prepararlo. Pero al final, después del primer sorbo, se dará cuenta que todo valió la pena.

Además de unos 400 gramos de mocochinchi (duraznos deshidratados), se requiere azúcar (250 gramos), agua (3 litros), una rama de canela y clavo de olor.

Las bolas deshidratadas de mocochinchi, cubiertas de agua, deben reposar toda la noche para humedecerse bien antes de hervirlas con tres litros de agua, una parte de la canela, el clavo de olor y el azúcar necesaria. El tiempo de cocción se estima en unas dos horas, hasta que el mocochinchi quede blando.

Mientras se prepara el líquido, en una sartén se prepara el dulce con azúcar y agua. Con solo unos minutos en el fuego, hasta que alcance un tono oscuro, se obtiene  el caramelo quemado.

Una vez que se tiene listo el almíbar, se mezcla con el refresco y se deja enfriar en la heladera. Recuerde que en cada vaso va al menos una deliciosa bola de mocochinchi.

Tamarindo

El sabor tradicional del oriente se obtiene con medio kilo de tamarindo, 2 tazas de agua caliente, 1 litro de agua y 200 gramos de azúcar.

Para ablandar el fruto, déjelo reposar en un recipiente con dos tazas de agua caliente. El tamarindo soltará la pulpa con facilidad. Una vez frío, se estruja y se mezcla con el agua. El endulzante y el hielo, como siempre, al gusto.

Papaya

Saludable, refrescante, nutritivo y muy fácil de preparar. Se requiere papaya picada, un poco de jugo de limón, agua, azúcar y hielo.

Basta colocar la papaya picada en una licuadora, mezclarla con agua y procesarla junto con el jugo de limón. Como siempre, el azúcar y el hielo es cuestión de gusto.

La papaya se caracteriza por una densidad casi pastosa, por lo que exige bastante agua para que el jugo quede suave. De todas maneras, si se anima a consumirlo sin diluirlo mucho, logrará que las propiedades de la fruta también le retribuyan nutrientes que protegen el estómago.

Piña con menta

Sabor y presencia caracterizan a un refresco que más se asemeja a un cocktail. Y para ello, solo hace falta una piña, abundante agua y 8 hojas de menta. El endulzante y el hielo es cuestión de gustos. ¡Ah!, pruebe a darle un toque de jengibre...no se arrepentirá.

Tras pelar la piña y cortarla en trozos, se licúa con el agua, un poco de azúcar y las hojas de menta. Antes de servir, es recomendable colar para evitar las partes mal licuadas de la piña. 

El toque final se logra con unas gotas de jengibre exprimido o rallado además de la hoja de menta que siempre luce el vaso.