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Insólito. El reo estadounidense Romell Broom fue noticia en septiembre de 2009, cuando, después de 18 pinchazos en brazos, manos y tobillos, los enfermeros que tenían que administrarle la inyección letal no encontraron sus venas. Así sobrevivió a la pena de muerte, postergada hasta marzo de 2022, pero su hora se adelantó a causa del coronavirus, que lo mató la semana pasada en una prisión de Ohio, Estados Unidos.

Broom fue encarcelado y sentenciado a muerte por violar y matar a una jovencita de  14 años en 1984

Tenía 53 años cuando sobrevivió a la inyección letal, según reportan medios internacionales, y terminó llorando por el dolor que le provocaron los 18  pinchazos y que le dejaron inflamación y moretes en brazos y piernas. 

Inicialmente su ejecución fue postergada por una semana, pero, ante el daño y apelación del condenado, fue fijada para marzo de 2022.

“Me veo obligado a recordar constantemente el hecho de que la semana próxima tendré que sufrir la misma tortura que el Estado de Ohio me infligió el martes 15 de septiembre de 2009, porque no ha habido ningún cambio en el protocolo de ejecución y no ha habido ningún cambio en mis venas”, declaró en ese entonces el reo.

En las últimas horas, medios como Clarín, Milenio y El Comercio,  indicaron que el condenado murió con todos los síntomas del Covid-19, a los 64 años, y su fallecimiento se suma al deceso de otros 124 reclusos a causa del coronavirus.

Que su muerte de esta manera (a causa del Covid-19), y no en la cámara de ejecución, sea la última palabra sobre si se debería haber considerado un segundo intento”, declararon los abogados de Broom a la prensa.

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