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Si alguien sabe lo que significa caer y levantarse, ese es David Santalla. En 2015, el reconocido actor y humorista fue internado de emergencia en un centro hospitalario de La Paz, tras sufrir una hemorragia cerebral intraventricular. Permaneció varias semanas internado, pero logró recuperarse.

Luego fue diagnosticado de cáncer. Y, aunque su salud permaneció estable por un tiempo, en octubre de 2019, tras un control rutinario, los médicos señalaron que su situación era delicada, lo que obligó a volver a internarlo.

Para ese entonces, Santalla ya había participado del rodaje de Mi Socio 2.0, la secuela del célebre largometraje de Paolo Agazzi, cuyo estreno fue pospuesto dos veces, hasta que finalmente se presentó en marzo, justo en la semana en la que comenzó la pandemia en Bolivia.

Por esa y otras razones, el artista bautizó al coronavirus como el ‘kenchavirus’ (kencha= con mala suerte), manifestando su particular talento para encontrarle el lado jocoso a todo mal.

Es un virus kencha, cuyo nombre científico es HDP, al que, además, hay que quitarle su corona, porque nos ha robado nuestro futuro”, añade el humorista de 80 años.

Durante la pandemia, Santalla escribió ocho comedias ligeras, además de la tercera de su serie de obras autobiográficas, luego de Aquel niño travieso que fui y Aquel jovenzuelo travieso que fui.

Ahora, el reconocido actor y humorista anuncia que empezará a recorrer las calles de La Paz en una camioneta personalizada para vender sus libros y dibujos, entre otros objetos de su propia creación.

“Queridos amigos, no me rindo, tengo mucho más para ofrecerles. Con mis libros, revistas y obras dejo alguna huella, especialmente en niños y jóvenes. Iré por los barrios para llegar hasta uds, gracias a mi esposa Sandra y Producciones Vaqueda. Un sueño más hecho realidad”, señaló Santalla en un mensaje en su cuenta de Twitter.

Su esposa, Sandra Saavedra, que lo apoya en todos sus proyectos y ordena sus trabajos cada día, cuenta que la mayor parte de la serie de ilustraciones que Santalla comenzó a realizar a mediados de año está inspirada en la pandemia.

Santalla se siente motivado a seguir haciendo cosas nuevas cada mañana. Y reafirma, en este tempo de crisis, no hay mejor remedio que el humor. 

No hay que dejarse vencer por los miedos, porque perjudican nuestra salud. Los pensamientos negativos hacen que las células se enfermen. El humor es la mejor terapia de sanación. Claro, tampoco esperemos que llegue el doctor y nos diga: ‘Así que agonizando, ¿no?’ (risas). No hay que perder la esperanza”, agrega el artista.


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