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Un golpe muy duro para la danza en Bolivia. La bailarina y profesora de danza hondureña, radicada durante más de 30 años en Santa Cruz de la Sierra, Grysell Berlioz falleció esta mañana en la capital oriental, según confirmaron sus familiares.

Iris Grysell Berlioz Abadie, de 56 años, había vencido al Covid-19, pero las secuelas del virus complicaron su salud.


Desde su arribo a la ciudad, en 1990, fundó la compañía de danza y la academia Bellart, que rápidamente se consagró como una de las más prestigiosas del país, formando aproximadamente un millar de bailarines bolivianos. 

Además de su talento, Berlioz destacó por su gran solidaridad, con la que organizó conciertos para alegrar a pacientes del Hospital Oncológico y del Hospital de Niños. También organizaba presentaciones solidarias para apoyar diversas causas. 


"Siempre he luchado por contribuir a que el arte de la danza sea respetado como tal, por ello creé Bellart, para experimentar con libertad, con mi propio lenguaje, expresando mi verdad emocional", expresó en 2014 en una entrevista con El Deber.

En Bellart, los varones recibían becas completas de estudios y hasta el vestuario "para incentivar a los niños y jóvenes a desarrollar el amor por la danza clásica y fomentar la cultura en el país", como explicó.


En ese entonces también reveló que era una sobreviviente del cáncer y que, aunque ya no bailaba con el cuerpo, a causa de una lesión en la pierna, lo hacía con el alma. 

La gran maestra, caracterizada por su simpatía y su aspecto siempre impecable, deja gran pesar en la gran familia Bellart, consolidada en tres décadas, y en sus hijos Paola, que sigue sus pasos en la danza, y Gustavo, también relacionado con el arte.

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