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El poeta Francisco Brines, de 88 años, es el ganador del Premio Cervantes 2020, el galardón más importante de las letras en español, concedido por el Ministerio de Cultura y Deportes de España y dotado con 125.000 euros.

Deajndo de lado la tradicional alternancia entre autores españoles y latinoamericanos, el jurado premió por segundo año consecutivo a un autor de España. El anterior galardonado fue el catalán Joan Margarit, también poeta.

El jurado premió a Brines "por su obra poética, que va de lo carnal y lo puramente humano a lo metafísico, lo espiritual", expresó el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes.

"Es el poeta intimista de la generación del 50 que más ha ahondado en la experiencia del ser humano individual frente a la memoria, el paso del tiempo y la exaltación", destacó el jurado, presidido por el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado e integrado por los autores españoles Joan Margarit, Eduardo Mendoza y la poeta uruguaya Ida Vitale, galardonada en 2018. 

 “Francisco Brines es uno de los maestros de la poesía española actual y su magisterio es reconocido por todas las generaciones que le suceden”, añade el veredicto.

Por su parte, el director de Instituto Cervantes, Luis García Montero, ha calificado a Francisco Brines como un poeta "excelente, un gran maestro para mi generación" y dijo que es "uno de los grandes poetas de la lengua española" desde la publicación hace ahora 60 años de Las brasas".

El autor de El otoño de las rosas, también miembro de la RAE, ya ganó el Premio Nacional de Literatura en 1986. La última costa (Tusquets), Las brasas (La Palma), Yo descanso en la luz (Visor), Para quemar la noche (Universidad de Salamanca), Jardín nublado (Pre-Textos) o Entre dos nadas (Renacimiento) son otras de sus obras más destacadas.

“Yo diría que creo que soy un poeta de verdad, quiero decir, y esto es importante para mí, que la poesía nace de dentro de mí. Es como una gracia que viene del cielo sin esperar nada. Miramos arriba, pero también tenemos que mirar abajo, porque la tierra es cielo, y entre los dos está el aire, y ahí es donde estamos todos”, apunta Brines.