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Llegaron al atardecer y sus asistentes pidieron a la administración de una tienda de que cierren sus puertas y no dejen entrar a nadie. Era que llegaba el príncipe Harry con su esposa Meghan Markle y querían hacer compras de manera discreta. Escogieron un árbol navideño grande y muchos adornos para decorarlo, escribió en sus redes sociales el joven que los atendió y a quien se le prohibió tomar fotos y decir donde está situado el local donde trabaja.

Sin embargo, por la ubicación del mensaje se sabe que fue en la localidad de Isla Vista, en el condado de Santa Mónica, situado a 20 minutos en auto de Montecito, el barrio de la ciudad de Los Ángeles donde viven los duques de Sussex. Por ello se confirma que no pasarán la Navidad en el Reino Unido, al lado de la familia real británica y sí lo harán en California, EEUU, informa la revista española Hola.

El joven empleado que los atendió contó que fueron amables con todo el personal, que los saludaron y personalmente escogían los adornos, los miraban bien, los comparaban y los ponían en su carrito de compras. Cuando el príncipe y su esposa estaban en la tienda también había una familia adentro y uno de los hijos de la pareja se acercó a Harry y le preguntó si él trabajaba ahí. El hijo de Lady Di le dijo que no, que al igual que él estaba de compras y se rieron.



Después de que la pareja real se fue llegó mucha gente
al negocio de decoración, pero ya era tarde, se habían ido. No hubo fotos, solo saludos y preguntas sobre los artículos que allí venden. Empaquetaron sus cosas y se fueron junto con sus escoltas que vigilaban la situación todo el tiempo.

Allegados a Harry y a Meghan contaron que tenían planeado pasar las fiestas de Fin de Año en su mansión californiana, junto a su pequeño hijo Archie, la madre de Megan, Doria Ragland y tal vez algunos amigos que inviten. El año pasado pasaron estas celebraciones en Canadá, por lo que nuevamente el príncipe se aleja de su familia en estas fechas.

La reina Isabel II y su esposo el príncipe Felipe de Edimburgo anunciaron oficialmente que pasarán la Navidad en el castillo de Windsor para resguardarse de la posibilidad de un contagio de coronavirus, pues el rebrote del virus aún está fuerte en Inglaterra. Antes lo pasaban en su palacio de Sandringham, junto a la mayoría de sus hijos y nietos, pero ahora por la emergencia sanitaria todo ha cambiado.



Harry y Meghan están trabajando actualmente en la constitución de una fundación que se llamará Archewell, que entre otras actividades desarrollará programas de ayuda a niños y jóvenes con dificultades de aprendizaje y de comportamiento social. También abordarán temáticas medioambientales y de defensa de la flora y la fauna del mundo.

Dicha fundación les permitirá dictar charlas y participar en debates, por lo que cobrarán grandes cantidades de dinero y la mayoría de lo recaudado se invertirán en las obras que realizará su institución. Hace algunos meses Harry realizó la presentación de un video por el que recibió como pago un millón de dólares.

De a poco el príncipe Harry se acostumbra a su nueva vida en EEUU, alejado del protocolo de la casa real, de sus obligaciones con la corona y de tener que aparentar una vida que muchas veces es ficticia. En las salidas que ha hecho se lo ha visto contento, como cualquier ciudadano, que era lo que él quería para su vida y para la de su familia.

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