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Uno de los grupos que más sintió las limitaciones del encierro de la cuarentena fue el de los niños. Ellos, que estaban acostumbrados a la libertad, a jugar al aire libre y asistir al colegio, vieron que todo cambió abruptamente. De repente se tenían que quedar encerrados en su casa y no podían poner un pie en la calle.

Para muchos pequeños es traumático, sobre todo para quienes son hiperactivos, deportistas y sociables. Los padres también entraron en una encrucijada, qué hacer con ellos, cómo compensar el tiempo que tenían afuera de la casa, qué orientación darles para que entiendan la situación.

Han pasado cuatro meses desde empezó la cuarentena y aunque existe flexibilidad con el encierro, los chicos aún tienen muchas limitaciones a sus actividades, sobre todo recreativas.



La sicóloga boliviana Karen Vargas Pedraza expresa que lo primero que debe haber es diálogo. Los padres tienen que ser muy inteligentes y conversar con sus hijos, tomando en cuenta la edad que tienen. Sin embargo deben saber que los niños entienden todo si se les explica correctamente.

Se les tiene que contar en qué consiste la pandemia, que riesgos se corre y porque se está encerrado. Pero también hay que ser optimistas y explicarles que esta emergencia sanitaria terminará, que habrá una nueva normalidad y que se volverá al colegio, a la calle y a sus actividades cotidianas.



Realidad virtual

Los primero que se debe entender es que hay más vida más allá de los celulares, computadoras, televisión y todo lo digital. Algunos adultos toman a estos medios como una especie de niñera, que entretiene a sus hijos en cualquier horario. Eso está muy mal, no debe suceder. Todo tiene que ser con medida, estableciendo límites razonables, explica Vargas.

Los chicos tienen o la mañana o la tarde libre, dependiendo del horario de sus clases, a las que ahora la mayoría asisten virtualmente. Ahí ya tienen saturación de pantallas.

Sí, es bueno que los chicos tengan contacto con lo digital, pues la vida que llevamos prácticamente es online, y ellos tienen que estar muy familiarizados con la tecnología. Pero se recalca, todo con límites y orientación.

Entre dos y tres horas diarias en juegos digitales es lo recomendable. No más, pues el chico se acostumbra a la pantalla, puede dañar su vista, lo aleja de su realidad y sobre todo impide que tenga actividades de razonamiento, llevándolo a lo mecánico.

Se deben evitar los contenidos violentos, de enfrentamientos con armas, muertes e incumplimientos a la ley. Lo mismo aquellos que ofrecen recompensas por un logro obtenido. Igual se deben hacer a un lado los programas que enaltecen el machismo, el racismo y la discriminación.

Por ello es que los padres deben saber qué miran y juegan sus hijos en las pantallas. Juntos tienen que elegir qué mirar o jugar.

Las actividades de a dos o en grupos son más aconsejables que los individuales, pues fomentan la interacción con sus pares. Incentiva el trabajo en comunidad, a la que deben acostumbrarse desde pequeños.

La edad recomendable de un niño para que empiece a realizar juegos digitales es a partir de los dos años, cuando ya entiende lo que se le presenta, ya habla y tiene una gran necesidad de aprender.

Cuando los menores llegan a la tercera hora de juego digital se les debe explicar que su tiempo frente a las pantallas terminó, que no es conveniente seguir en lo mismo y que existen otras actividades, igual o más atractivas que pueden realizar.

Alternativa a lo digital

* Lo primero que se debe hacer es establecer claramente horarios y rutinas de juego para evitar el desarrollo de conductas adictivas.

* Combinar actividades que se realicen en compañía de los padres, como juegos de mesa, ludo, cartas, ajedrez, monopolio, rompecabezas. Actividades manuales, como pintar, dibujar, construir casas y autos de cartón, que estimulan la creatividad de los chicos.



* Realizar actividades físicas recreativas dentro de la casa. Como jugar a las escondidas, carreras en las que sillas y mesas sean obstáculos (con mucho cuidado), campamentos.

* Ir al patio y al jardín es muy importante, salir al balcón o a la terraza, para que la mente del chico se despeje y respire aire puro. Allí puede desarrollar otros juegos, dependiendo el espacio, desde entretenerse con una pelota, actividades de piso como rayuela, tuja de esconderse. También se puede involucrarlos en la jardinería.

* La lectura es otra actividad muy recomendable. Se les puede dar cuentos y libros sencillos, acordes a su corta edad. Para que lean, ello estimula el razonamiento.



* Salir de la casa e ir la calle es más complicado, ya sea a un parque o a caminar por una calle o una avenida. Necesariamente tiene que ir con un mayor, deben llevar barbijo, respetar el distanciamiento social y al regresar lavarse las manos con agua y jabón.

* Es importante la vida en grupo, pues la sociedad así lo requiere. Si el niño va a estar acompañado de alguien más, que no sean más de cinco personas. Deben evitar los juegos con contacto físico.

* Así 'las horas del día vuelan' y cuando se dan cuenta ya es de noche, llegó la hora de bañarse, cenar y luego de irse a la cama. Tuvieron un día intenso entre las clases virtuales del colegio, los juegos y la recreación con manualidades y entretenimiento al aire libre.