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El mundo ha cambiado tanto desde que apareció el monstruoso coronavirus, que hasta el séptimo arte se enfrenta a una revolución que podría dejar muy heridos a los complejos de cine. Los rebrotes de la enfermedad empezaron en varios países del mundo, pero también la vacunación contra ella, Rusia comenzó a aplicarla, pero ¿todo volverá a ser como antes?

Ayer, 4 de diciembre, Mulán, la película de acción real de Disney, marcó un hito histórico al convertirse en la primera producción de megapresupuesto de Hollywood que se estrenó en una plataforma de streaming sin haber pasado por las salas de cine.

La producción también está disponible para Bolivia y se trata de una versión con personajes reales de la película animada de Disney que popularizó a la guerrera china en 1998.

Pero... ¿Mulán existe?

Había una vez una niña que se viste de hombre y se suma al ejército chino para ocupar el lugar de su anciano padre porque no tiene un hermano mayor que herede ese rol. Su valentía logra salvar al imperio chino y el honor de su familia.

Esa es la ficción, pero según el portal de noticias BBC, no existe evidencia que demuestre que Mulán es una figura histórica que vivió durante un tiempo en particular. Además, Disney no fue la primera recreación de la leyenda, que sí existe. Desde antes de 1998, ya tenía una larga historia de transformación y adaptación en China y otros lugares del mundo.

De acuerdo al reporte, el primer texto escrito de la historia de Mulán es una balada folclórica que se remonta a las dinastías del Norte en China (386-581 d.C.).

La balada de Mulán, en poco más de 300 palabras, cuenta la historia de la niña que, disfrazada de hombre, pelea junto al ejército chino para salvar el imperio. Tras años de servicio a su país, regresa con el honor y obsequios del emperador.

En su casa la esperan sus padres y hermanos con un gran banquete para el que la heroína se arregla especialmente para mostrarles a sus compañeros de batalla que era una mujer.

Otra versión resulta una obra del siglo XVI llamada "Mujer Mulán se une al ejército tomando el lugar de su padre" y que muestra a la protagonista como una doncella guerrera con los pies vendados, práctica de las mujeres de esa época.

Esta obra termina con un final diferente al de las películas de Disney. Mulán vuelve a su casa y se casa con un marido escogido por sus padres, devolviendo "el lugar legítimo para las mujeres jóvenes" de ese entonces, menciona BBC Mundo.

Un final aún más trágico es el de una novela del siglo XVII llamada "El romance histórico de las dinastías Sui y Tan" en la que Mulán se suicida al regresar a su casa.

Otras adaptaciones realizadas en la década de 1930 presentan a Mulán como una heroína nacional y un símbolo icónico para impulsar el espíritu de la gente en la lucha contra la invasión japonesa. Además, en ese entonces, su personaje jugó un papel importante en la ideología política del Partido Comunista que promueve la igualdad de género en China.

Finalmente, la valiente joven llegó a Estados Unidos en el siglo XX, a través del libro La mujer guerrera. Memorias de una adolescente entre fantasmas (1976) de la escritora norteamericana Maxine Hong Kingston. Después de su lanzamiento, la historia viajó a otros países a través de ediciones traducidas.

A pesar de las modificaciones, lo que se mantuvo intacto de la guerrera Mulán son virtudes como la piedad filial, bondad, lealtad, sabiduría y coraje, lo que la convirtió en un ejemplo para el pueblo chino durante miles de años.

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