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En diciembre de 2019 empezaron a registrarse los primeros casos de neumonía, por causa desconocida, en la ciudad china de Wuhan. Un mes después, la Organización Mundial de la Salud OMS confirma que se trataba de un nuevo tipo de coronavirus al que llamaron Covid-19. El virus se extendió por su país de origen, luego por otros de Asia, después por Europa y finalmente llegó a todo el mundo.

En la actualidad se tienen reportados más 37,6 millones de contagiados en todo el mundo. De ellos 1,1 millones han fallecido. Esta enfermedad obligó a declarar cuarentena en muchas naciones, lo que paralizó las actividades económicas y sociales.

Primero se dijo que el coronavirus era una epidemia, pues se trataba de una enfermedad de rápida transmisión local. Luego se informó que era endemia de China, pues allí apareció y se desarrolló. Era un virus que se contagiaba de persona a persona, pero que no salía de sus fronteras.

Después se manifestó que era una pandemia, pues la enfermedad había salido de su país de origen, que había llegado a sus vecinos y que luego había saltado mares y montañas para llegar a otros continentes, llevando sus dolencias a lugares remotos.



El término de pandemia es el que más se ha utilizado, al que la OMS recurre cuando da sus informes y recomendaciones médicas, pues se trata de una enfermedad que agobia a todo el mundo, a países desarrollados y a los en vía de desarrollo, lo mismo que a los más pobres con sistemas de salud muy precarios, como Bolivia. 

Nuevo término

Luego de muchos estudios y análisis, el editor jefe la revista médica británica The Lancet, Richard Horton, explica en un artículo que el término que se debe usar para referirse al Covid-19 es sindemia, utilizado en los años 90 por el estadounidense Merrill Singer.

La palabra sindemia une dos vocablos, sinergia y pandemia, y se refiere al hecho de que dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan daños mayores, tal como hace este virus que azota a todo el mundo.



Ello sucede con el Covid-19, que se une a otras enfermedades no transmisibles como la diabetes, el cáncer, dolencias cardiacas, la obesidad, y en conjunto causan un gran daño a la salud. Y lo hacen mayormente en ambientes de desigualdad social, informa el diario argentino Clarín.