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Su ‘pupilo’ Arturo Pérez-Reverte fue quien dio la triste noticia en las redes sociales. “Acaba de morir, sentado en su casa y rodeado de librosGregorio Salvador, de la Real Academia Española. Tal vez, el último todavía en activo de los verdaderamente grandes. Era el académico perfecto”, tuiteaba el sábado por la tarde el creador de "Alatriste". 

Este sábado 26 de diciembre el eminente filólogo, lexicógrafo, dialectólogo y crítico literario falleció a los 93 años. Autoridad mundial en su campo de estudio, Salvador ocupaba el sillón “q” en la RAE desde su ingreso en 1987. Precisamente, su discurso de acceso versó sobre esa letra. Le respondió, en nombre de la Docta Casa, Manuel Alvar, su gran maestro. Además de otros cargos.  Llegó a ocupar la vicedirección de la RAE entre los años 2000 y 2007, recordó el diario español ABC

Nacido en Cúllar-Baza (hoy Cúllar), Granada, en 1927, pronto abandonó su tierra natal para desarrollar una prolija y exitosa vida académica que comenzó como docente en institutos de Algeciras, Cartagena y Astorga, obteniendo la cátedra de Gramática Histórica en 1966 en la Universidad de La Laguna (Tenerife), donde creó una reconocida escuela de estudios semánticos estructuralistas.

Cuando en 2010 le condecoraron con la Medalla de Andalucía, el erudito agradeció la distinción reflexionando acerca de que eso significaba que no habría tenido una existencia “baldía”. Detalle de carácter de quien ya había recibido la Medalla de Honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (2004) y los premios de periodismo José María Pemán (1987), César González-Ruano (2001) o Mariano de Cavia (2004) y que contaba también con la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio (1999). Sin olvidar que este doctor en Filología Románica fue catedrático en varias universidades españolas, siendo nombrado doctor «honoris causa» por la Universidad de Granada, de La Laguna y de Alcalá de Henares.

Defensor de la lengua española

Además, fue autor de una decena de obras filológicas, entre las que cabe citar el “Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía”, en colaboración con Manuel Alvar, así como “Semántica y lexicología del español” (1985), escribió obras de ficción y también publicó recopilaciones de sus artículos periodísticos.

En el campo de la dialectología, estudió sobre todo la del andaluz oriental y como crítico literario se centró en poetas como Miguel Hernández, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca. Como ensayista se muestra fundamentalmente como un defensor de la lengua como instrumento de unión y no de creación de identidades.

Salvador fue quien dio la réplica al novelista Arturo Pérez- Reverte en su discurso de ingreso en la RAE en 2003. Ahí nació el cariño de quien se dice era el único académico ante el que el novelista se levantaba y cedía el sitio: “Durante 17 años nos sentamos uno junto al otro en las comisiones y en los plenos. Era mi padrino en la RAE, y uno de los hombres a los que más quise y respeté en mi vida”.

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