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Otro término en tiempos de coronavirus. Pero esta vez no es sobre el comportamiento de la enfermedad, más bien una secuela que ha quedado en miles de personas en todo el mundo y que puede resultar muy peligrosa ante un posible rebrote: la fatiga pandémica.

"Los ciudadanos han hecho grandes esfuerzos para contener el Covid-19, el cual ha tenido un coste extraordinario porque nos ha agotado a todos, sin importar dónde vivimos o qué hacemos. Por ello, es fácil y natural sentirse apático y desmotivado, experimentar fatiga", expresó semanas atrás Hans Henri P. Kluge, director regional de la Organización Mundial de la Salud para Europa.

Desde entonces, los expertos han estudiado las sensaciones de estrés, apatía y desmotivación que sienten las personas, detallándola en el documento Fatiga pandémica: revitalizar al público para prevenir el Covid-19.

Y es que este estado generalizado puede resultar muy peligroso, pues los ciudadanos se sienten desmotivados para seguir las recomendaciones y restricciones de las autoridades sanitarias, disminuyendo el esfuerzo por mantenerse informados y las percepciones del riesgo relacionadas con el coronavirus, indica el portal español 20 Minutos.

Recomendaciones básicas, como el lavado de manos, el uso de barbijo y mantener la distancia física, son sencillas, pero las personas están bajando la guardia con ellas. Por ello, la OMS insta a los países a elaborar planes de acción nacionales en base a estrategias multifactoriales y propone algunas formas de enfrentarla:

1. Entender a la gente que está experimentando esta desmotivación, así como las causas, para poder tomar decisiones acertadas y segmentadas a las necesidades particulares.
2. Involucrar a la población como parte de la solución, destacar los aspectos positivos y los beneficios logrados mediante el esfuerzo colectivo. Escuchar y comprender sus necesidades para planificar políticas.
3. Permitir que las personas puedan hacer una vida normal mientras se reduce el riesgo de transmisión estableciendo estrategias que les ayuden a identificar los riesgos, implementando formas seguras para realizar actividades sociales y evitando el juicio de culpabilidad.
4. Identificar las dificultades a las que se enfrenta la población como consecuencia de la pandemia y aliviarlas mediante la construcción de resiliencia y a través de recursos financieros, sociales, culturales y de apoyo emocional.

Entre los signos más evidentes de este problema han sido identificados el cansancio, indefensión, tristeza, preocupación, frustación o irritabilidad, según el Departamento Médico de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

Esta institución también aporta sugerencias para que las personas controlen estas sensaciones.

1. Cuidar el organismo con una alimentación saludable, sueño y ejercicio físico.
2. Limitar el consumo de noticias relacionadas con la pandemia. "Es bueno mantenerse actualizado sobre la información más reciente, pero demasiadas noticias pueden sobrecargarlo de emociones negativas y agotar su energía".
3. Reducir el estrés con ejercicios como el yoga, la lectura o los paseos por la naturaleza.
4. Mantener el contacto social con amigos y familiares.
5. Aceptar las sensaciones. "Las situaciones desafiantes despiertan una mezcla de emociones, pero reprimir los sentimientos e ignorarlos no los hace desaparecer. En cambio, reconozca y nombre sus sentimientos".
6. Fomentar el diálogo interno positivo.
7. Crear nuevas tradiciones y pasatiempos.