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“El desayuno es la comida más importante del día”. Es una frase que todos conocen pero que, en verdad, muy pocos logran aplicarla. El ritmo agitado de la vida hace que muchas personas salgan de su casa apurados y apenas ingieran algún alimento de manera fugaz. En la calle, la casera ‘de siempre’ aguarda con empanadas o sus asaditos.

A raíz de esto, los mercados han incrementado sus puestos de comida saludable. Los jugos verdes forman parte de un hábito alimentario que está cambiando poco a poco. Cada vez, la gente es más consciente de su alimentación.

El confinamiento decretado como medida de prevención sanitaria para controlar el coronavirus permite a las familias estar más tiempo de casa. Por ello, el desayuno se ha convertido en una reunión especial para compartir y conversar y así comenzar el día con energía.

El catedrático en Nutrición y presidente de la Fundación Española de Nutrición (FEN), Gregorio Varela Moreiras, considera que “para que un desayuno sea completo debe aportar entre el 20 y el 25% de las necesidades energéticas diarias”. El experto recomienda “incluir al menos tres grupos de alimentos básicos como leche y derivados, cereales y frutas”. Agrega también que los desayunos ideales pueden completarse con “un cuarto grupo de alimentos como aceite de oliva virgen, tomate, mantequilla, frutos secos, huevos, jamón, café, miel, mermelada, legumbres, etc”.

Las frutas proporcionan una extraordinaria manera de hidratar el organismo. Al mismo tiempo, aportan un alto valor nutricional en vitaminas, antioxidantes y fibra. Las frutas de estación resultan accesibles y económicas. Como medida de precaución, conviene desinfectarla cuidadosamente antes de consumirla con su cáscara.

El consumo de cereales beneficia el proceso de digestión, mejora el tránsito intestinal y combate el estreñimiento. Los especialistas prefieren el consumo de cereales naturales e integrales, ricos en fibra, en vez de los productos elaborados y envasados con conservantes que cargan altas tasas de azúcar.

La leche y sus derivados también aparece en la lista de imprescindibles en cada desayuno. Suponen una fuente de proteínas y calcio que refuerza la estructura ósea.

La combinación de estas tres bases de alimentos permite crear diversos y sabrosos desayunos. Como plantea Varela Moreiras, los desayunos se pueden complementar con otros alimentos como frutos secos o huevos, lo que permite múltiples posibilidades de empezar la mañana recargando energías.

El presidente de FEN advierte que “no solo es importante el hecho de desayunar o no, sino que se debe tener en cuenta la composición del mismo y su presentación”. De este modo, y con el tiempo que la cuarentena ofrece a la familia, la posibilidad de preparar buenos y ricos desayunos es una forma idónea de comenzar el día.

La merienda de media mañana complementa un desayuno equilibrado y calma la ansiedad. Un ligero aperitivo permite controlar el hambre para no llegar aal almuerzo con esa sensación impulsiva de saciarse. Además, el refrigerio, que siempre obliga a un pequeño descanso, mejora el rendimiento físico y mental para retomar las actividades con más vitalidad.

La actividad física regular se convierte en un aliado necesario para sostener un equilibrio nutricional y activo adecuado. Al menos, en estos días de cuarentena, se recomienda un estimado de 30 minutos diarios de actividad física para evitar el sedentarismo y contribuir a que el metabolismo funcione adecuadamente.