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De a poco, EEUU vuelve a la normalidad luego de un torbellino político que tuvo en vilo a ese país, y a buena parte del mundo también. La ventaja electoral del demócrata Joe Biden, sobre el republicano Donald Trump lo va confirmando como el próximo presidente y los preparativos para el cambio de poder empiezan a ponerse en marcha.

Uno de los aspectos que llama la atención en este nuevo mandato, que se iniciará oficialmente el 20 de enero, es la religión del presidente electo. Es católico practicante, va regularmente a misa junto a su esposa Jill Biden y siempre lo manifiesta.

De esta manera será el segundo mandatario en la historia de ese país que profesa el catolicismo. El primero fue John F. Kennedy, que gobernó entre 1961 y 1963, que igualmente asistía a misa con su familia y participaba en actos relacionados con su fe. Desde entonces ningún otro presidente estadounidense fue católico, han sido evangélicos, bautistas, protestantes y mormones.

En compañía de su esposa, Joe Biden ha visitado al papa Francisco en el Vaticano. Han hablado de muchos aspectos, entre ellos de la libertad religiosa, la educación, la salud y los derechos de mujeres, niños y adultos mayores. 



Sobre el aborto, Biden dejó bien clara su posición. Personalmente no está de acuerdo con la interrupción del embarazo, a no ser que la vida de la madre esté en peligro, que la concepción sea consecuencia de una violación a una menor de edad y cuando los médicos establecen que el niño tiene malformación y no sobrevivirá a su nacimiento.

También fue directo al decir que respeta la libertad de las mujeres

Manifestó que jamás promovería el aborto, no solo por su creencia católica, sino porque lo considera un acto antivida, pero que respeta las leyes de los estados que lo aprueban.



Biden se casó en 1977 con Jill Biden en la capilla católica del edificio de las Naciones Unidas en Nueva York. Siempre ha inculcado esta práctica religiosa a los miembros de su familia.

EEUU, que aproximadamente tiene 330 millones de habitantes, es un país religioso, y aunque el Estado está separado de todas las creencias espirituales, influyen en la vida y en la decisión que toman sus ciudadanos.

Según la American Religious Identification Survey (ARIS), el 76% de los estadounidenses se identifican como cristianos y el 51% de ellos asisten regularmente a actos de fe, están de acuerdo con que se imparta la materia de religión y dicen que lo espiritual es muy importante para la vida del país.



Los católicos representan el 25% de la población estadounidense. Ellos son mayormente los descendientes de inmigrantes italianos e irlandeses, además de los latinoamericanos que cada vez aumentan. EEUU mantiene buenas relaciones diplomáticas con el Vaticano y sus presidentes siempre visitan al Papa en Roma.