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Hace un año la Gran Chiquitania sufrió una de las mayores catástrofes de su historia, un devastador incendio terminó con buena parte de su flora y de su fauna. Para mostrar una parte de ese hecho fue que los fotógrafos bolivianos David Grunbaun y Daniel Alarcón se fueron a dicha zona y retrataron lo que vieron, animales que sufrieron en su habitat los efectos del fuego.

También fotografiaron diversos tipos de animales que son víctimas del comercio y del mal trato que reciben, cuando están en pequeñas jaulas y cajas de cautiverio.

Esta muestra, que ha sido llamada por su autores Retratos de familia, permanecerá abierta en el predio público Arte en la Plaza de la Manzana 1, hasta febrero de 2021

Ambos artistas presentan una selección de 22 imágenes a escala urbana trabajadas con la técnica del retrato de estudio. Los fotografiados son animales diversos de la fauna boliviana, muchos de ellos en escenas cargadas de drama, rescatados durante los incendios forestales de la Gran Chiquitania.

Estas fotografías son parte de un libro del mismo nombre que documenta un trabajo de largo aliento de Grunbaun y Alarcón.



Los autores explican que la desaparición intencional de la fauna del mundo es junto al cambio climático, la señal más llamativa del Antropoceno, una nueva era geológica en la que los seres humanos dominan el planeta de manera aplastante e irresponsable.

Cuentan que el 6 de mayo de 2019 se presentó en París un informe compilado por cientos de expertos internacionales, basado en miles de estudios científicos. Sus conclusiones fueron desoladoras, alertaban de la desaparición de un millón de especies biológicas y una alteración de nuestro mundo a un ritmo sin precedentes.

Grunbaun y Alarcón dicen que no son científicos, ni divulgadores, ni siquiera se consideran artistas, tan solo son fotógrafos. "No somos indiferentes. Ni estamos inermes. Con estas imágenes de fauna boliviana hemos intentado utilizar algunas de las poderosas herramientas que nuestra profesión pone a nuestro alcance para intentar fomentar la empatía. Y por supuesto la compasión", expresan.

La exposición Retratos de familia es un esfuerzo por ayudar a comprender de una forma simple e intuitiva cuánto se parecen los animales a los humanos, e intentar concienciar a través de las poderosas cualidades del retrato sobre los estrechos lazos familiares que unen a todas las criaturas que pueblan el país, especies que conforman, junto con el hombre, el particular y rico álbum de familia boliviano, dicen los fotógrafos.



"A lo largo de estos últimos seis años, y asistidos de buenos profesionales de la conservación boliviana, hemos intentado captar algo más que la morfología de los animales o sus rasgos. Algunas imágenes de las que integran el libro y la exposición están tomadas en su medio natural, otras se captaron aprovechando los breves intervalos de manipulación a las que son sometidas por parte de los biólogos que las estudian", explican los autores de la muestra.

Cuentan que otras fotografías de los animales fueron obtenidas en cautiverio, en el mejor de los casos rescatados del tráfico de mascotas, en otros víctimas del maltrato continuado por parte de sus dueños, confinados durante años a una existencia penosa en estrechos cubículos, sin elementos de distracción y, por supuesto, ningún contacto con miembros de su propia especie.

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