Escucha esta nota aquí

Inicialmente había admiración mutua. En varias ocasiones Armando Manzanero alabó la calidad interpretativa de Luis Miguel, de quien decía que tenía una voz excepcional, mientras que el cantante igualmente ponía por los cielos al compositor y expresaba que era uno de los mejores del mundo hispano. Juntos produjeron cuatro grandes éxitos discográficos, Romance (1991), Segundo romance (1994), Romances (1997) y Mis romances (2001).

Sin embargo, ese romance laboral terminó muy mal, a tal punto que en las pocas veces que se vieron en eventos públicos, ni se saludaban. Ambos evitaban hablar de esa situación y ese distanciamiento se hizo famoso en el mundo de la farándula hispana.

En 1990, Luis Miguel quería darle un vuelco a su carrera artística y al tipo de canciones que interpretaba, quería alejarse un poco de las baladas pop y le sugirieron que incursione en los boleros, con buenos arreglos musicales, modernos y que lleguen a varias generaciones de público. 

Y nada mejor que llamar a Armando Manzanero, el autor de boleros universales como Somos novios, No sé tú, La otra tarde vi llover, Por debajo de la mesa, que al conocer el proyecto quedó encantado y dispuesto a trabajar con Luis Miguel, que ya tenía fama de ser complicado al momento de ingresar a un estudio de grabación. 



El primer disco de Romance se grabó y se lanzó al mercado con 'bombos y platillos'. Se trataba de unas de las producciones discográficas más ambiciosas del mundo latino. Pocas veces se había reunido a uno de los más prestigiosos compositores con uno el más exitosos cantantes románticos de la época.

Para Luis Miguel significó darle nuevos aires a su carrera, conquistar nuevos segmentos del público y consolidarse en la cima de las listas de preferencia. Mientras que para Armando Manzanero representaba llevar sus boleros a los jóvenes, a los que no tenía mucho acceso, y con este disco lo consiguió. Se vendieron siete millones de copias de Romance.

Tal fue el éxito que decidieron repetir la fórmula Luis Miguel-Manzanero y llegaron a grabar tres discos más, con los boleros como los grandes protagonistas. La producción se llevó a cabo en Los Ángeles y allí se encontraban el cantante y el compositor, y allí empezaron los altercados entre ambos.

Algunos músicos de la orquesta que interpretaba las canciones comentaron que a Manzanero le disgustaban los aires de divo de Luis Miguel, pues al ser él un hombre sencillo, no le parecía que por culpa de una estrella la grabación se postergue o se suspenda, por caprichos personales.

Cuando terminaron de grabar el cuarto disco juntos, Mis romances, en 2000, la relación de amistad ya no existía. Trabajar durante una década fue desgastante para ambos, cada uno tenía su carácter y ninguno 'daba el brazo a torcer', pues se trataba de dos grandes del mundo del espectáculo.

En una de las pocas veces que Manzanero se refirió públicamente a Luis Miguel dijo que era soberbio y desagradecido, que tenía aires de divo y que era difícil trabajar con él. "Es más fácil pasar un elefante por el ojal de una aguja que provocar que Luis Miguel haga algo por el prójimo", expresó, según el diario Clarín.



El distanciamiento con el compositor de Yucatán no era el único que tenía el Sol de México. También es conocida la enemistad que existe con Alejandro Fernández, por el incumplimiento con una gira artística en 2016, Passion Tour, que tenían que hacer juntos y que Luis Miguel suspendió a último momento. Por ello, el 'potrillo' le inició un juicio por cinco millones de dólares.

Cuando Armando Manzanero falleció, el 28 de diciembre de 2020, uno de los pocos artistas que no se manifestó al respecto fue Luis Miguel. Ello lo confirmó la familia del compositor, que expresó que muchas personalidades los llamaron y enviaron mensajes de pesar, menos 'Luismi', registra el diario El Heraldo.

Comentarios