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Al borde del llanto por la impotencia que siente al no poder ayudar más, la curadora de arte Cecilia Bayá cuenta que están viviendo un calvario por la grave situación de salud de Roberto Valcárcel, que necesita urgentemente ser internado en una Unidad de Terapia Intensiva (UTI) para ser intubado y que le coloquen un respirador artificial, pero no hay espacio.

"Ni con plata ni sin plata, con recomendaciones y de forma anónima, no hay sitio en una UTI para internar a Roberto. Hace dos semanas que estamos así, que mañana, que en una horas, y nada, no hay espacio. La situación es dramática, desesperante, porque los pacientes se mueren por falta de atención especializada", expresa Bayá.

Valcárcel tuvo Covid-19 y se sanó, pero le quedaron graves  secuelas. Tiene afectados los riñones y los pulmones, que solo funcionan en un 20%, es decir que respira con mucha dificultad, por ello precisa que lo intuben.



"Él está consciente y sabe lo que pasa. Está ansioso y continúa en el Hospital Obrero, en el sector de enfermos de coronavirus, donde la atención es buena, pero no suficiente", dice angustiada Cecilia, que hoy conversó brevemente con él. Pidió que le lleven una computadora, pues quiere estar conectado con sus amistades.

Los médicos han recomendado que no se lo mueva del Hospital Obrero, pues temen que no soporte el traslado, pero hasta ahora no se abre un espacio para él ni para nadie. 

Por su parte el gestor cultural Marcelo Araúz, también amigo de Valcárcel y que está cuidándolo, contó que han recibido ayuda de personas de La Paz y de Santa Cruz, solidarios con esta situación. Explicó que los remedios que no tiene el centro médico deben comprarlos ellos, y por eso es que se precisa más ayuda económica. Sin embargo, lo más grave ahora es la falta de espacio en la UTI.

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