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Un torbellino de sentimientos nos acompaña cada mañana. Las preguntas incómodas caen como gotas de lluvia, golpean bulliciosas y atormentan a más de uno. ¿Cuándo acabará esta pandemia?, ¿estamos libres de contagio?, ¿qué pasará después?, ¿cómo será el futuro?, ¿con qué podré pagar las deudas? Y siguen las gotas, en forma de preguntas, golpeando una y otra vez, empapando de incertidumbre la mente y anegando los sentimientos de miedo.

“Nos sentimos mal, por estar bien”, arranca ‘Tuti’ Furlán. María del Rosario, así se llama ‘Tuti’, protegida con su paraguas imaginario para impedir que la inunden las dudas. “No es momento para que perdamos el control de las emociones”, insiste con su mensaje que apunta, con una precisión matemática, a desterrar los miedos. “La pandemia es real, está, la ansiedad que sentimos no es real, se basa en un escenario imaginario que creamos”.

‘Tuti’ Furlán es conductora de radio y televisión en Guatemala. Se formó como sicóloga clínica, pero se desempeña como bloguera, actriz, escritora y conferencista. Desde su canal en YouTube “Vivir a colores” se ha convertido en una motivadora de la vida positiva.

“La tensión, la paranoia o el miedo provocan ansiedad. Nos bajan las defensas y nos ponen en riesgo de contraer la enfermedad”, comenta en el programa ¡Qué Semana! que se emite por EL DEBER Radio. No lo lanza como amenaza, sino que busca abrir los ojos de todos para que “enfrentemos la realidad de la mejor manera posible, sin destruirse ni atormentarse. Aprendamos a darle una perspectiva diferente a los que vivimos”.

Para Furlán, el aislamiento o la amenaza de contagio no deben limitar la capacidad de ser felices. “Todos hemos descubierto pedacitos de felicidad que nos llenan de satisfacción interior y que se perciben desde afuera”, reivindica la bloguera para la que pequeños logros, como superarse en la cocina, leer un libro o aprender algo nuevo, son motivos de festejo y alegría personal.

Desde otra mirada, la coach ontológica boliviana Eldy Melgar comparte la misma sensación. “Vivimos en un tiempo que nadie consideró que podía suceder, que nadie ha elegido, pero que demos afrontar”. Ambas profesionales coinciden que el primer paso para superar los miedos se debe dar a nivel personal. “Damos demasiado para otros y nos olvidamos ese factor tan importante que somos nosotros”, reitera Melgar.

Como madre, relata ‘Tuti’, “nos preocupamos que los hijos estén bien, que hagan su tarea, que puedan disfrutar una buena comida y que no se sientan aburridos o agobiados en la casa. Sin querer, les compartimos nuestra preocupación y miedo a través de esa necesidad de autoprotección”. ¿Cómo contrarrestar esta situación?

Furlán plantea que “si se manejan mejor las popias emociones, se podrá ser una mamá más serena y objetiva, una mamá que descubre las opciones para jugar con su familia y compartir con ella”. De esta manera, el hogar se convierte en un espacio seguro y protegido donde disfrutar el presente en plenitud.

La cuarentena y la amenaza del coronavirus provocan situaciones de incertidumbre. Melgar anima para que “aceptemos la vulnerabilidad, la fragilidad pero que, ante todo, miremos el futuro de manera distinta”.

Insiste en la relevancia de atender a la calidad de las conversaciones que se mantienen, sobre todo, “aquellas que se sostienen con uno mismo”. El consejo que sugiere apunta para cambiar palabras como incertidumbre, miedo o ansiedad por otras más positivas que permitan disfrutar el presente o despierten las cualidades creativas en este tiempo de oportunidades.

Melgar insiste que estos momentos reclaman “un ejercicio de humildad para aceptar que no estoy en control de todo”. Eso sí, ante las actuales circunstancias “tenemos que ser conscientes de las dificultades y desde ese lugar generar, sabiendo dónde poner la energía. Si está en mi mano, dar lo mejor de mí, aprender en cada situación”. Una invitación para despertar el lado más creativo.

‘Tuti’ Furlán considera que una actividad alentadora, desde el punto de vista personal y familiar, consiste en “saber agradecer esas cosas comunes que tenemos a nuestro alrededor y nos hacen sentir bien”. La acción de gracias se presenta como un momento de bendición en medio de un caos.