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El génesis fue en una charla de WhatsApp. Pablo Salvatierra pensó. Y hace unas semanas alistó la cámara, encendió los flashes y llamó a las modelos. Así surgió uno de sus proyectos más ambiciosos que haya realizado en ocho años de experiencia como artista de las fotografías. 

Con todas las medidas de bioseguridad armó la performance. Hasta su estudio llegó un equipo de jóvenes inquietos que deseaban ser parte de la extraña propuesta de Pablo en días grises para el planeta. “Busco que mi trabajo trascienda. Si muero, quiero dejar algo”, dice el joven, de 28 años.

Cuando creó este nuevo proyecto quería que lo incomodara, que lo sacara de su zona de confort. Respiró. Y lo consiguió. Recibió a los visitantes. En ese momento seguía repitiendo en su mente que buscaba hacer algo diferente que no se haya hecho antes. “No es por ego, no es por mí. Mis fotos siempre deben tener ese valor agregado”, agrega. Sabe lo que quiere.


El equipo estuvo conformado por Yara Gasaui, Gabriela Guerrero y Juliana Peinado. Todas ellas posaron y fueron maquilladas por Daniela Alcázar, Silvia Guzmán, Francisco García, Patricia Torres, Bianca Mitlmeier y Flavia Berton. Estos últimos, dueños de los lápices de colores, el polvo y otros cosméticos, también se colocaron al frente del lente de Pablo. 

Lágrimas secas que salen de los ojos y se extienden sobre las mejillas. Palabras que se escuchan hoy en las conversaciones. Barbijos, teléfonos celulares, pesas, comidas rápidas... Con ellos planos sugerentes y colores fríos. Todo para mostrar las expresiones de una tragedia que también azota a Bolivia. El mensaje subliminal está ahí y busca concientizar a los bolivianos para que sean responsables en el momento de cuidarse dentro de la colectividad. 

El proyecto tiene 12 fotografías. Cada una será compartida en las cuentas oficiales de Instagram y Facebook de Pablo Salvatierra. También se mostrarán los videos del backstage de Sebastián Morales y unos textos arreglados por Nathalia Díaz y Nicoll Vélez. El dueño de esta acción artística es seguido por más de 15.000 personas y ahora busca sacudir las redes con sus instantáneas.


Este es uno de los textos que acompaña una foto.

Un día eres capaz de comerte el mundo y despertar ante los rayos de luz más suaves del sol que pueda sentir tu rostro, ante el oxígeno más puro y ante la brisa más cálida que te toca para moverte que des el primer paso del día.
Despertar un día y tener las mismas ganas de cumplir tus sueños y ser tú misma, pero de repente una llamada paraliza tu mundo, tu corazón y solo el caer de tus lágrimas refleja la noticia que recibes ese momento, que la persona que estuvo desde tus primeros pasos, adulándote, consintiéndote a pesar de las circunstancias, se haya ido, es impotente.

De solo escuchar que ha fallecido en ese instante y ya no poder hacer nada para remediarlo, mientras solo los recuerdos quedan en tu mente. Muchas veces nos enfocamos en nuestros planes, en divertirnos y vivir a nuestro modo. Explorando una travesía donde creemos que es correcto, no haciendo parte de nuestro vivir a las personas que más nos aman y nos animaban a crecer cuando éramos pequeños, nuestros abuelos quienes en este tiempo son los más afectados y quienes necesitan de nosotros, al igual que nuestros padres y hermanos.


Comparte tus sueños, tus anhelos, sé parte de la vida de ellos y ellos de ti, hoy respiramos y es sorprendente hacerlo, porque hace cinco segundos en el mundo miles de personas murieron y perdieron una oportunidad más de decirle 'hola' a esa persona que más quisieron o simplemente de darle un abrazo. El reloj avanza y si estás vivo aún no pierdas esa oportunidad de trasmitirle felicidad a una persona, ya sea que esté a tu lado o de solo conectarte y mandarle un beso a través de una pantalla.

Sé diferente y aprovecha tu tiempo, date cuenta que si sigues respirando es porque Dios tiene un propósito más grande de lo que eres hoy”.