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El departamento de La Paz, que tiene como capital a la Ciudad Maravilla de Bolivia, está de fiesta y tiene muchos motivos para festejar y también demasiados para mostrar.

El departamento de La Paz es el tercero más extenso de Bolivia, solo detrás de Santa Cruz y Beni, con 133.985 kilómetros cuadrados. Es tan diverso que en menos de una hora se puede pasar del frío intenso de las nieves eternas de los Andes al clima cálido y húmedo del trópico de los Yungas.

Esa diversidad hace que posea múltiples atractivos turísticos, lugares hermosos naturales y arquitectónicos, además de ser heredera de milenarias culturas precolombinas, cuyos vestigios demuestran que allí habitaron grandes civilizaciones.



La Cámara de Empresas Mayoristas de Turismo, presidida por Vivian Lackovic, afirma que La Paz es el departamento con mayores atractivos turísticos del país, a lo que se suma su folclore reflejado en sus danzas y música, y su gastronomía, tan diversa como sabrosa.

Recomienda visitar La Paz y dar un paseo por el centro de la ciudad, llegar a la plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio de Gobierno, el Parlamento y la Catedral. También recorrer el paseo de El Prado, la av. Mariscal Santa Cruz, la plaza San Francisco y la calle de Las Brujas donde se puede encontrar todo tipo de artesanías andinas.



Saliendo de la ciudad invitan a visitar el lago Titicaca, que a 3.812. metros sobre el nivel del mar es el más alto del mundo. También se pueden ir las ruinas arqueológicas de Tiwanaku, testigo de una de las culturas más antiguas y fascinantes del continente (2.000 años antes de Cristo) y que en buena parte aún están en pie.



Si la ciudad de La Paz tiene un símbolo natural ese el imponente nevado del Illimani. Es el guardián de la urbe, que pareciera que cuida a la sede de Gobierno. Contemplarlo desde lejos es un gran espectáculo visual.



El gran contraste en este departamento lo dan los Yungas, una zona situada al norte cuyo acceso dificultoso lo hace único en el mundo. Luego de dejar la zona andina aparecen las montañas verdes, llenas de vegetación, con caminos que serpentean la ladera y exhiben una gran belleza natural.


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