Escucha esta nota aquí

Desde este lunes y durante 10 días se llevará a cabo la Semana de la Moda de Paris, que, nuevamente, es empujado a las redes sociales por la pandemia. Con meses de anticipación, modelos de distintas partes del mundo se ponían en su mejor forma para lograr abrir o cerrar una pasarela. Pero eso quedó atrás, hoy ellas cuentan que los diseñadores trabajan con mujeres que no necesiten viajar desde otros países y que las ganancias están muy debajo de los $us 60 mil que les dejaban.

"No es que haya menos trabajo, pero el oficio no es el mismo", expresa la modelo Christelle Yambayisa, residente en París que en los últimos meses se movió entre Italia, Suecia y Polonia para campañas publicitarias.

Para ella, las semanas de la moda eran trampolines importantes para sus carreras y, en la virtualidad, los rostros "ni se reconocen", explica.

Los ingresos también cayeron. Una Semana de la Moda presencial, como la última que se celebró en París en febrero de 2020, permitía ganar "como mínimo $us 4.800  y hasta $us 60.000, en algunos casos. Era un momento importantísimo", revela.

Para la modelo turca Oyku Bastas, rostro habitual de las Semanas de la Moda de París, Milán, Londres y Nueva York, la pandemia supone un "golpe muy duro".

"Durante seis meses no gané nada. Antes, ingresaba entre $us 7.200 y 8.400 por cada programa de desfiles, lo que le permitía vivir y seguir estudiando durante tres meses. Al principio de la pandemia, no podía ni salir de Turquía, las fronteras cerraron", relata.

Desde hace un mes, un visado estadounidense le permite permanecer en Nueva York y participar en sesiones de fotos. "Solo hay una por día, no es cada día y las tarifas no son las mismas", afirma.

Demanda local

La francesa Cyrielle Lalande también compartió que por el cierre de fronteras trabajó más que antes en su país y en otros cercanos.

"Tengo incluso nuevos clientes. Como no todas las modelos pueden viajar, las firmas buscan más a nivel local", apunta.

Por ello, el diseñador francés Julien Fournié tuvo que contratar a una modelo en Francia para filmar su último video, puesto que la modelo bieolorrusa con la que contaba no pudo viajar, al tratarse de un motivo considerado "no esencial".

Un detalle, no menor, era que los trajes de alta costura habían sido confeccionados a medida para ella, y tuvieron que adaptarlos.

Yambasiya constató que los equipos con los que trabaja en París, desde los maquilladores, son todos locales. "Antes había una mezcla de nacionalidades", explica la maniquí que "como todas las modelos negras en París", ahora trabaja "mucho más", a falta de extranjeras de color.

Contagios en la pasarela
Durante las sesiones fotográficas, las grabaciones o los pocos eventos presenciales, la mayoría de las modelos no lleva barbijo, por lo hubo casos de contagios en el gremio. 

Desde entonces, algunas firmas exigen a todos los presentes en estas sesiones un test PCR realizado 48 horas antes.

Bastas se somete a dos tests por semana y Christelle ya lleva 39.

Comentarios