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"En el momento en que perdí la fertilidad comencé a buscar un bebé. A los 31 años, después de casi dos décadas de dolor crónico causado por la endometriosis y sus estragos, me extirparon el útero, el cuello uterino y uno de mis ovarios", inicia el artículo Falso trabajo de parto: Renunciar a la maternidad, de la actriz, directora y guionista Lena Dunham, que hizo catarsis en la revista Harper’s al revelar su incapacidad para ser madre biológica a los 34 años.

La creadora y protagonista de la serie Girls de la cadena estadounidense HBO relata que fue en media pandemia, en mayo, cuando el médico que había congelado seis de sus óvulos, en 2018, después de una histerectomía, le dio la noticia de que ninguno cumpliría su sueño de la maternidad. 

"El Dr. Coperman dijo que podría discutir mis “opciones restantes”, pero yo sabía que realmente no había ninguna. El momento en el que hice esos huevos fue como una rotura en el cielo. Llovió monedas de oro durante un día. Sacamos nuestros cubos. Me estaba secando los ojos y agradeciéndole una y otra vez. En mi cabeza, ya se lo estaba contando a mis padres. El único consuelo para este fracaso de la biología fue la biología, la comprensión inherente de las personas que me hicieron", relata y cuenta que en ese momento estaba realmente obsesionada por tener un niño.

Esa obsesión de ser madre, según explica, la hizo desintoxicarse de su adicción a las benzodiacepinas y comenzar una terapia de rehabilitación para poder experimentar ese milagro.

 "Todo se derrumbó cuando traté de imaginarlo: la habitación oscura, la luz brillante, el esperma chocando contra mis óvulos polvorientos con tanta violencia que se quemaron. Era difícil entender que se habían ido", añade la autora.

Finalmente, reflexiona sobre lo que comprendió y lo que sigue tras la experiencia. "Hay muchas cosas que puedes corregir en la vida: puedes terminar una relación, ponerse sobrio, ponerse serio, pedir perdón, pero no puedes obligar al universo a que le dé un bebé a un cuerpo que le ha dicho todo el tiempo que era imposible. No puedes doblegar a la naturaleza", encierra. 

"La ironía es que saber que no puedo tener un hijo, mi capacidad para aceptar eso y seguir adelante, puede ser la única razón por la que merezco ser el padre de cualquiera. Creo que finalmente tengo algo que enseñarle a alguien", concluye.