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La automedicación se ha convertido en una verdadera amenaza para la salud. Amparados en los videos y mensajes que circulan por las redes sociales, los ciudadanos acuden a las farmacias para pedir determinados medicamentos. Los riesgos por una inadecuada dosificación pueden provocar efectos secundarios en los pacientes.

Hidroxicloroquina, Ivermectina y Azitromicina encabezan, junto al paracetamol, la lista de medicamentos más requeridos en las farmacias. Para los sanitarios, estos remedios deberían entregarse bajo supervisión médica.

La Doctora en Medicina Interna, Coral Cristaldo, apunta al miedo y la incertidumbre como detonantes de la automedicación. “El coronavirus es una enfermedad nueva que provoca mucha información y no se sabe a quién hacer caso”. La avalancha de información confunde a la gente que acude, de manera impulsiva, a aprovisionarse de los medicamentos.

Para Cristaldo, la abundancia de información que circula por las redes, muchas veces falsa y otras sin la debida contrastación, provoca una ‘infodemia’ que profundiza los riesgos en la salud.

El endocrinólogo cruceño, Douglas Villarroel, considera que “la gente se guía por la prueba y el error. Cuando se sientan mal, toman un medicamento que creen, por que alguien les aconsejó, que les hará bien. Si no funciona, buscarán otro remedio”. Esta medicación por referencia puede agravar el estado de salud del paciente “porque no son conscientes de qué anda mal”.

Villarroel también se muestra preocupado por el manejo irresponsables de mensajes que se comparten. “La gente se asusta y reacciona a la incertidumbre impulsados por el miedo”.

Lo cierto es que las personas acuden a la farmacia para comprar los medicamentos como Hidroxicloroquina, Ivermectina y Azitromicina. Estos remedios forman parte de “las casi 200 opciones terapéuticas o combinaciones están siendo investigadas en más de 1.700 ensayos clínicos” que están registrados por la OMS. La misma organización advierte que el consumo de estos y otros medicamentos deben estar regulados y supervisados por un médico.

La automedicación supone un riesgo porque es probable que las dosis administradas sean inadecuadas y, por consiguiente, no actúen de la forma esperada. El doctor Villarroel señala que “al ingerir dosis menores a las requeridas, la bacteria puede generar una resistencia al remedio y éste perder su eficacia. Del mismo modo, al tomar dosis mayores a las recomendadas, se pueden producir cuadros de intoxicación que repercuten en los órganos internos”.

La doctora Cristaldo considera que la automedicación también “provoca una falsa seguridad de que se está protegido de la enfermedad y, por tanto, el paciente infringe las normas” convirtiéndose en un posible foco de contagio para terceras personas.

Los riesgos de la automedicación se agravan cuando el paciente decide consumir diversos medicamentos combinados. Es estos casos, es difícil predecir cómo se combinarán entre ellos y qué posibles efectos secundarios pueden derivar. Cristaldo alerta que estas combinaciones tienden “a dañar el estómago y agravar la situación del paciente”. Las arritmias y los sangrados digestivos son algunas de las consecuencias que se han registrado ante estos ‘cocteles’ de medicamentos.

La adicción que algunos medicamentos, como los ansiolíticos, provocan es otro de los efectos negativos de la automedicación. El endocrinólogo cruceño apunta una consecuencia más de la medicación, la taquifilaxia que provoca la disminución gradual del efecto de un fármaco al ser administrado de forma continua o repetida.

Información y consulta

Los dos médicos consultados apelan a la responsabilidad de la población para discernir la información que reciben. De esta forma, desechado los mensajes que carecen de respaldo médico, la gente contará con una orientación más certera para buscar consejo. En todo caso, la insistencia de ambos profesionales invita a consultar el tratamiento a seguir.

“Tenemos miedo a que no nos vaya bien” apunta Villarroel, pero aclara que, de acuerdo a las cifras que se manejan a nivel mundial, “el 80 % de los pacientes les va bien sin necesidad de tratamiento”. La labor del médico consiste en atender de manera individual a cada paciente, conocer su historial médico para actuar en consecuencia.

Durante la cuarentena, se ha extendido las videollamadas como recurso de atención médica. La doctora Cristaldo señala que “la telemedicina puede absorber entre el 80 y el 85% de las consultas. Con este tipo de atención, el médico puede diagnosticar y recetar al paciente. Solo en el restante 15 % derivará al paciente para una revisión presencial”.

Ante esta perspectiva, las farmacias solicitan la orden médica antes de vender estos medicamentos que están en observación. “La falta de confianza en el sistema médico y la falta de acceso a médico empuja a muchas personas a hacer caso a las sugerencias del vecino” explica Cristaldo como motivo por las personas que acuden a las farmacias en busca de remedios.

Productos más requeridos en las farmacias:

Paracetamol

Hidroxicloroquina (receta médica)

Azitromicina (receta médica)

Ivermectina (receta médica)

Cotrimoxazol Forte

Indometacina

Vitaminas

Guantes

Barbijos

Alcohol gel

Datos ofrecidos por María Fernanda Gutiérrez, gerente de marketing y comunicación de Farmacia Chávez.