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Irreverente, transgresora y hasta con connotaciones sexuales, así fue calificada hace 50 años la imagen de la boca roja con la lengua afuera de la banda de rock británica The Rolling Stones, que los ayudó a aumentar su fama en todo el mundo. Desde entonces los acompaña y es como si fuese un integrante más del grupo. Se ha comercializado tanto que les ha generado varios millones de dólares en ganancias, pues está presente en poleras, chamarras, jeans, gorras, tazas, llaveros y hasta en preservativos.

Hace 51 años la banda decidió darle un cambio a su imagen, al manejo de sus conciertos y discos



La renovación incluía un logo, una imagen que se convierta en icónica, que genere polémica y que cuando el público la vea sepa de que se trata de The Rolling Stones, sin necesidad de que se lo digan. Llegó 1971 y les recomendaron que vean los trabajos de los alumnos de la Real Escuela de Arte de Londres. Mick Jagger visitó dicha academia y le encantó lo que vio allí. Sobre todo los trabajos de John Pasche, un estudiante del último curso. Le pidió reunirse y que para adelantar algo que lleve algunos bocetos de sugerencia.

Se reunieron, pero ninguno de los diseños les gustó al líder de la banda, que luego le mostró como guía una imagen de la diosa hindú Kali, con la boca abierta y sacando la lengua. 



Hubo otro encuentro, y ahí sí le encantó lo que vio, una boca roja abierta, de labios carnosos, con la lengua afuera, que al mirarla se capta el mensaje de lujuria, sensualidad e irreverencia, tal como querían los artistas británicos. Y es que deseaban impactar, generar comentarios buenos y malos, sacudir a la sociedad. Y lo consiguieron, tanto que hasta el momento, 50 años después, sigue vigente.

La nueva imagen de The Rolling Stones apareció en su nuevo disco y desde entonces los acompaña en su carrera artística. Es el gran ícono de su tienda en Londres y uno de los aspectos de lo que más se sienten argullosos. No ha cambiado nada, sigue siendo la misma imagen de irreverencia.



La banda llegó a un acuerdo comercial con el diseñador, que les cedió todos los derechos de comercialización. Nadie la puede usar sin la autorización de sus dueños y ha pasado a formar parte de la cultura pop.

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