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La escritora y periodista boliviana Magela Baudoin y el escritor alemán Francis Nenik fueron galardonados con el prestigioso Premio Anna Seghers 2021, que se entrega anualmente a personas que, con los recursos del arte, contribuyan a la creación de una sociedad más justa.

La autora de "La composición de la sal" actualmente radica en Estados Unidos, donde realiza un doctorado en Literatura en Lenguas Romances en la Universidad de Oregón y desde allí contó a EL DEBER cómo ha recibido este reconocimiento. 

-¿Qué sensaciones te provoca el haber sido ganadora del Premio Anna Seghers?

Es un premio muy significativo por el compromiso de Anna Seghers con la literatura latinoamericana, por su pensamiento antifascista y por su reflexión sobre la migración, todos temas que me interesan y comprometen. 

Por otra parte, compartir este premio con Wilmer Urrelo, que lo recibió en 2012 y crear con él una humilde constelación boliviana, también me alegra. Los premios son sobre todo eso: vitrinas que visibilizan escrituras, literaturas, espacios culturales. Y nuestra literatura tiene mucho que mostrar.

Por último, que Pedro Lemebel, Cristina Rivera Garza, Alejandra Costamagna, Fernanda Melchor, Miguel Vitagliano, Lina Meruane, Gioconda Belli, el propio Wilmer lo hayan recibido antes, me da una emoción y un pudor muy grandes. 

-El haber creado e impulsado una editorial como Mantis, que da voz a las escritoras mujeres de habla hispana, ¿ha contribuido a este reconocimiento?

Pienso que sí, se premia mi obra y mi labor cultural. Cuando imaginamos Mantis Narrativa con Giovanna Rivero, queríamos contribuir, aunque fuera de mínima manera a hacer las condiciones del mercado editorial algo más justas para las mujeres y visibilizar nuevas voces en Bolivia y fuera del país. José Antonio Quiroga (Plural) nos dio alas y lo agradecemos mucho.  Desde este año Mantis Narrativa es un proyecto editorial independiente; publicaremos a María Galindo en Estados Unidos y a Cristina Rivera Garza, Natalia García Freire y Yosa Vidal en Bolivia. 

Creo que todavía es enorme la labor que hay que hacer, sin duda, pero también que muchas otras iniciativas en el campo cultural, junto a la nuestra, hacen que las cosas sean un poco diferentes. Los grandes cambios operan de a poco. Me emociona que algo tan chico como lo que imaginamos tenga este eco. Me gusta pensar que la resistencia ocurre en muchedumbre y con pequeños granos de arena.

-¿Has tenido la oportunidad de conocer la obra de Anna Seghers? ¿Qué opinas de ella?

Tengo que conocerla aún más, porque su obra es muy amplia. Pero su compromiso con la libertad y con los marginados es una gran inspiración. 

-El 19 de noviembre se hará la entrega del premio ¿Asistirás?

Ese ese es el plan. Veremos qué pasa con el mundo y la pandemia, pero por lo pronto es la idea.

-El Premio Anna Seghers que se entrega todos los años a quienes, con los recursos del arte, contribuyen a la creación de una sociedad más justa. ¿Cómo crees que se puede seguir trabajando desde el arte en Bolivia para lograr una sociedad más justa?

La imaginación es muy importante en la construcción de sociedades más justas y libres. Es en ella donde se metaforizan y denuncian las grandes injusticias y la oscuridad del hombre; pero también —y esto me parece esencial hoy en día— donde se conciben las utopías. Preservar el espacio de la creación es preservar también la libertad y, suena cursi pero no lo es, la esperanza. Este trabajo es individual pero también colectivo porque la cultura es un bien social. Creo que hay que seguir apostando por ello y exigiendo al estado su parte.


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