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A fines del siglo XIX surgió en España una expresión para aludir a algo que no tenía mucha importancia y que decía 'me importa un rábano'. La frase se hizo popular y llegó a América, donde también era utilizada con frecuencia, sin saber que estaban despreciando a una verdura que después formaría parte importante de los ingredientes de la cocina popular y refinada.

El rábano es una raíz de color rojo intenso que llega hasta morado por fuera, y blanco brillante por dentro. Su tallo no pasa los 30 centímetros y la parte que se consume es redondeada y algunas veces medio alargada, que termina en punta. Su sabor es picante suave, medio ácido, que combinado con otros alimentos es grato al paladar. Muchos lo consumen puro.

Esta raíz, al tener alto contenido de vitamina C, fibra, antioxidantes, azufre, yodo, magnesio y potasio, posee propiedades diuréticas, que combaten la retención de líquidos y ayudan al tránsito intestinal y limpieza del colon. Posee componentes azufrados, buenos para cuidar el hígado y la vesícula, por lo que las personas con problemas hepáticos lo deben consumir con mucha frecuencia.

La página de salud de OkDiario también menciona que evita la formación de cálculos renales y elimina las toxinas del organismo. Lo sugiere para tratar casos de bronquitis, sinusitis, asma y tos, por sus propiedades antisépticas.

El rábano aporta al fortalecimiento del sistema inmune gracias a la presencia de vitaminas, minerales y antioxidantes. Es recomendable su consumo por parte de niños y de adultos mayores.

Al tener vitamina C ayuda a retardar el envejecimiento de la piel y aporta a curar las heridas y cicatrices. Se recomienda su consumo en personas que se están sometiendo a quimioterapias, pues su contenido de antioxidantes es clave para regenerar el organismo.

Formas de consumirlo

Aunque la forma más común de servirse los rábanos es en ensalada, mezclado con otros alimentos como tomate, lechuga, pepino, palta, pimentón, cebollita verde, espinaca, aderezada con sal, aceite de oliva, jugo de limón y un poco de vinagre, existen otras formas de consumirlo y no pierde sus nutrientes, explica la nutricionista boliviana Fernanda Edith Miranda.



Se lo puede hacer preparado en escabeche y también licuado con agua para dar paso a un refrescante y nutritivo jugoAl ser una raíz, el rábano tiene que ser muy bien lavado antes de consumirlo, dejando su cáscara, pues allí también tiene muchos nutrientes.

Entonces por su rico sabor y sobre todo por sus cualidades nutritivas, la frase despectiva de 'me importa un rábano' es totalmente desacertada, pues tiene que importar, y mucho. Y es que se trata de un alimento que aporta notablemente a la gastronomía y a la salud.