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Se acerca la fiesta de las brujas, los fantasmas, las calaveras y las calabazas, y como ya es tradicional en EEUU, la pareja presidencial de Melania y Donald Trump adelantó Halloween, que es este sábado 31, e invitaron a su residencia oficial en Washington DC a un grupo de niños, a quienes agasajaron y les obsequiaron dulces.

La mansión estuvo decorada acorde a la ocasión, con una iluminación especial para que luzca tenebrosa. Se ubicaron grandes árboles de cartón de los que colgaban arañas y murciélagos. En todos los rincones había calabazas iluminadas, calaveras, fantasmas, serpientes, dinosaurios y velas.

El evento tuvo lugar en el jardín sur de la Casa Blanca, de 15:30 a 19:30, tiempo en el que desfilaron niños de familias de militares, rescatistas y de otros oficios que ponen en riesgo la vida de quien los ejerce. Los niños estuvieron acompañados por sus madres, saludaron a Melania y a Donald Trump, que fueron buenos anfitriones.



La mayoría de los chicos y sus acompañantes llevaban barbijos puestos, mientras que los anfitriones no. Por ello la pareja presidencial fue criticada, pues hace pocas semanas estaban contagiados de coronavirus. No hacen uso de las medidas de bioseguridad, y no solo eso, sino que Donald Trump dijo en esta ocasión que no es necesario llevar mascarilla y que en EEUU se estaba superando al coronavirus.

Lo que sí se cumplió fue el distanciamiento social, pues ni los Trump se acercaban mucho a los chicos y a sus acompañantes, ni los invitados extendían sus manos para saludarlos, o para tomarse fotos. Saludaban verbalmente, recibían su obsequio y se iban.

Como casi siempre y esta ocasión no fue la excepción, la primera dama estadounidense Melania Trump lució elegante. Llevó una gabardina marrón de gamuza, de uno de sus diseñadores favoritos, Michael Kors. Esta prenda cuesta en EEUU 6.000 dólares.

Por su parte, Donald Trump también estaba vestido de manera sobria. Llevaba un abrigo y terno azul oscuro y camisa blanca, con corbata roja, a tono con la campaña electoral en la que se encuentra inmerso actualmente.



Esta tradición, de agasajar a los pequeños en Halloween la inició la ex primera dama de EEUU Mamie Eisenhower, en 1958. Pero fueron los Nixon, en 1969, los primeros a invitar niños a la Casa Blanca para festejar Halloween. Después todas las parejas presidenciales han seguido con esta tradición, siendo algunos más austeros que otros.

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