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La rutina de Miami cambió por completo. En el día no hay compradores en las tiendas, grupos de amigos en los restaurantes ni una multitud de cuerpos bronceados en las playas. Por la noche, el panorama es aún más solitario, pues de 10 de la noche a 5 de la mañana se impuso el toque de queda, por lo cual, Ocean Drive, el rincón de South Beach que siempre está de fiesta y repleto de turistas, está cerrado, reporta el diario Clarín. 

Tras seis semanas de la flexibilización de la cuarentena, el condado de Miami-Dade registró el récord de cerca de 3.000 casos de coronavirus ayer, miércoles 8 de julio, liderando el foco del contagio en el estado de Florida.

Según cifras del Departamento de Salud de Florida, Miami-Dade reporta hasta hoy, 9 de julio, 1.092 fallecidos por el nuevo coronavirus y 55.961 casos confirmados.

Anticipándose a una gran emergencia, antes de las celebraciones del 4 de julio, el alcalde Carlos Giménez ordenó el cierre de las playas por cuatro días, prohibió la venta de alcohol, se estableció el uso obligatorio de barbijos e instaló el toque de queda. 

Pero la expansión del virus requirió medidas más severas y ayer, Giménez decretó el cierre de salones de baile, establecimientos para banquetes, lugares para fiestas, gimnasios y propiedades de alquiler a corto plazo y los restaurantes solo pueden atender en exterior y servicios para recoger o delivery. 


Read more here: https://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/article244024822.html#storylink=cpySin embargo, desde esta semana, los restaurantes ya pueden atender nuevamente, aunque solo con servicio para recoger y delivery y hasta el horario permitido.

El martes se reabrieron las playas y el clima estuvo a favor, con un promedio de 32 grados centígrados. Pero el privilegio de disfrutar del mar en plena pandemia está condicionada por el uso del barbijo y mantener distancia social de casi dos metros entre personas. En los balnearios que suelen estar más concurridos de jóvenes como en South Beach, hay vigilancia para que las reglas se cumplan. 

Lorena, una cajera de Banchero, pizzería argentina que funciona en la avenida Collins de Miami Beach confirmó a Clarín las medidas y sus repercusiones. “Vamos a tener que cerrar otra vez la atención en las mesas”, contó, relatando que estuvieron trabajando solo con delivery y para llevar hasta el 27 de mayo, cuando el condado autorizó abrir el local con un 50% de la capacidad, con distancia social. "Ya no se podrá la mesa, nosotros tenemos 25, es lo que suma y te da todo: la bebida, el cafecito, el postre. Vivimos del comensal en el salón. Es un golpe tremendo”.

De igual manera, el medio argentino reporta que el shopping Aventura, uno de los lugares de compras favoritos de los turistas, hoy cuenta con pocos clientes en los pasillos y en su gran mayoría se trata de público local. 

El reportaje detalla que existe 53% menos de turistas provenientes de otros estados del país y un 73% menos de otras partes del mundo, según el Greater Miami Convention and Visits Bureau, una organización que monitorea el turismo en el área. 

Mientras el silencio se esparce por las calles de Miami, en el puerto se amontonan los inmensos cruceros que tienen vedado su acceso al mar, a oscuras, vacíos y sin sus habituales pasajeros.