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Olivia de Havilland, estrella clásica de Hollywood y dos veces ganadora del Premio Óscar a mejor actriz falleció el sábado 25 de julio mientras dormía en su casa en París, informaron este domingo personas allegadas a la actriz de 104 años.

De Havilland construyó su legado en base  a personajes fuertes y seductores que deben lidiar con circunstancias difíciles, señala el sitio de noticias del espectáculo Entertainment Weekly.

  Saltó a la fama en la década de los años 30 como una muchacha en peligro en una serie de películas de aventuras como el “Capitán Blood” y “Las aventuras de Robin Hood” junto a  Errol Flynn, personajes que distaron de lo que era su personalidad en la vida real donde se negó a quedar encasillada en roles de mujeres débiles e incapaces de luchar.

El mejor ejemplo fue su  batalla legal que libró contra Warner Bros cuando el estudio intentó extender su contrato a siete años, como castigo por el rechazo de ella a protagonizar ciertos papeles. Finalmente ganó en un fallo histórico que todavía hoy se conoce como la "ley de Havilland".

Ya había ganado aplausos y una nominación al Óscar por su papel de Melanie en “Lo que el viento se llevó” , pero no fue hasta después de la demanda que comenzó a interpretar el papel principal en una serie de dramas importantes. 

De Havilland obtuvo su primer Premio de la Academia por “To Each His Own” de 1946 , sobre una madre que buscaba recuperar a un hijo al que dio en adopción. El segundo llegó tres años después, para una actuación devastadora en “The Heiress” como una mujer que es controlada por su padre rico y traicionado por su amante codicioso, pero termina con la última risa burlona.

En la vida real, la actriz era orgullosamente liberal aunque luchó contra el extremismo en ambos lados del espectro político. Ella luchó contra la persecución de los artistas de Hollywood que tenían ideas de izquierda y fue convocada ante el Comité de la Cámara sobre Actividades Antiamericanas.

De Havilland continuó trabajando en papeles secundarios durante la década de 1970 y en la década de los años 80 incursionó en la televisión para ganar un Globo de Oro por su papel en la película” Anastasia: El misterio de Anna”. Además de papeles ocasionales en pantalla, ella vivía tranquilamente en París y generalmente reservada con su vida, aunque no pudo ocultar el deterioro de su relación con su hermana y compañera de actuación Joan Fontaine, con quien dejó de hablarse  a mediados de la década de 1970.