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Los medios de farándula hasta hablaban de la existencia de una maldición sobre la propiedad Neverland, pues estuvo seis años en venta, sin éxito, y hasta el día de hoy siguen surgiendo supuestos abusos cometidos por su exdueño, el desaparecido Michael Jackson. Pero la mala suerte acaba de romperse con la venta del inmueble, aunque por mucho menos de su precio inicial de 2015: 100 millones de dólares.

El multimillonario estadounidense Ronald Burkle, de 68 años, un exconocido del rey del pop, copropietario del equipo de Hockey Pittsburgh Penguins y cofundador de la firma de inversión Yucaipa, de acuerdo al Wall Street Journal, se convirtió en el nuevo dueño desembolsando un monto de 22 millones de dólares.

Michael Jackson adquirió la propiedad, ubicada al norte de la ciudad californiana de Santa Barbara en 1987, por 19,5 millones de dólares. El artista la bautizó con el nombre de la isla ficticia de la historia de Peter Pan y allí vivió durante 15 años junto a sus hijos Paris y Prince.

En 1.100 hectáreas, Michael mandó a construir 22 edificios, entre ellos la vivienda principal, dos casas de huéspedes, graneros, un salón de baile, un complejo de cine e instalaciones para los trabajadores, según el medio El Español.

También destaca la existencia de un lago, un zoológico, un parque de diversiones, dos lagunas artificiales y hasta una estación de ferrocarril.

La casa del artista tendría una superficie de 1.100 metros cuadrados, con seis dormitorios, piscina y canchas de tenis y básquet. Además, las dos viviendas para invitados contarían con cuatro y dos dormitorios, respectivamente.

El Español recuerda que Neverland estuvo, entre los 90 y 2000, en el foco de varias investigaciones sobre supuestos abusos sexuales a niños por parte de Michael Jackson. La estrella del pop negó las acusaciones y en 2005 fue juzgado y absuelto

Tras la polémica, que aseguraba que el intérprete de Thriller seducía a los niños en el "mundo de fantasía" de Neverland, él nunca más volvió a su propiedad.

El 25 de junio de 2009 Michael murió en otra vivienda de Los Ángeles, por un paro cardiaco y lejos de la casa de sus sueños.

La familia puso en venta Neverland poco después, pero las denuncias de pedofilia continuaron y hasta se convirtieron en documentales, por lo que su precio fue bajando hasta que apareció un millonario comprador capaz de olvidar las misteriosas historias que albergó el lugar.

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