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En la tarde del jueves 31 invitó a algunos periodistas, a quienes él escogió, a visitar su casa para que vean cómo sería su fiesta de Año Nuevo, pero sin filmar ni tomar fotos. Así Neymar quiso mostrar su celebración, que tuvo lugar en el municipio de Mangaratiba, en la costa verde de Río de Janeiro y también demostró el permiso que tenía de las autoridades sanitarias.

La polémica se originó cuando se dijo que la Reveillon de Neymar (fiesta masiva de Año Nuevo) tendría 500 invitados y que se llevaría a cabo en una discoteca o en un hangar abandonado que sería acondicionado para el festejo. El futbolista brasileño demostró que ni lo uno ni lo otro era cierto.

Los periodistas contaron que el festejo fue en la casa del astro del fútbol, que fue decorada lujosamente con blanco y plateado, con cientos de globos, flores, velas y un piano de cola del mismo tono. Contaron que había mucha elegancia, en algunos lugares excesiva, lo que algunas veces se aleja del buen gusto.



Percibieron, por las mesas y sillas acomodadas, que irían unas 150 personas, que había mucho personal para atender a los invitados y que en varios lugares se montaron escenarios para grupos musicales, aunque no se especificó que bandas tocarían.

Después de que Neymar mostró su casa a los periodistas se fue a descansar, pues en unas horas más sería el anfitrión de la fiesta de Año Nuevo más comentada de Brasil. Como ya estaba previsto, nadie tomó fotos ni filmó la celebración, a excepción del equipo organizador que después prometió a los asistentes enviarles sus imágenes, informó el diario Marca.

Como casi siempre que el futbolista del equipo de París Saint Germain PSG organiza una fiesta, lució extravagante. Su vestuario era plateado. Llevaba una chaqueta con pequeños detalles de espejitos y no tenía camisa abajo, por lo que cuando abría su saco dejaba ver sus abdominales y su pecho con algunas cadenas. Un pantalón chupín blanco complementaba su atuendo, mientras que en la cabeza llevaba un sombrero de ala ancha negro, además de gafas a tono.

Muchos de los invitados llegaron de otras ciudades brasileñas, además de EEUU, Argentina, Francia y España, y para evitar el tráfico vehicular fueron trasladados desde el aeropuerto en helicópteros, que llegaban al helipuerto que tiene Neymar en su casa.



Al llegar al lugar de la fiesta los invitados debían tener su prueba negativa de coronavirus, si no la tenían le hacían el examen en ese momento. Les entregaban barbijos, alcohol para las manos y les medían la temperatura, luego ingresaban.

Algunos de los asistentes contaron que la fiesta fue un derroche de lujo y de alegría. Que había grupos musicales por todas partes y que para la comida se sirvió desde mariscos hasta pastas.



Muchas mujeres

Las mujeres eran mayoría. Y es que es conocido que a Neymar le encanta la compañía femenina, sobre todo cuando se trata de mujeres hermosas. Por ello fue que invitó a varias modelos brasileñas, algunas residentes en Miami, como Michelle Nevius, Kiki Passo y Jessica Bartlett, además de la cantante Juliana Gorito, quienes son amigas del futbolista.

Sin embargo, una de las invitadas que más llamó la atención fue la argentina Emilia Mernes, exintegrante del grupo musical Rombai, porque la prensa de Brasil los relaciona sentimentalmente. Además de que dijeron algunos asistentes que se notaba el trato especial que recibía la cantante y su amigo Lizardo Ponce, un periodista que la acompañó desde Buenos Aires.



Según la prensa brasileña, la fiesta de Año Nuevo de Neymar habría costado 770.000 dólares y que uno de los mayores gastos recae en los boletos aéreos de algunos de sus invitados que llegaron de algunos países de Europa, EEUU y Argentina.

En sus redes sociales la estrella mundial del fútbol escribió: "Todos están aquí para ser felices, después de un año largo y difícil. Merecemos celebrar nuestras vidas. Los momentos únicos permanecerán para siempre en nuestros recuerdos". 

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